Cómo una guerra a miles de kilómetros puede impactar en el surtidor uruguayo
Cómo una guerra a miles de kilómetros puede impactar en el surtidor uruguayo
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Tras la escalada militar entre Irán e Israel, el precio internacional del crudo registró una reacción inmediata. En las primeras horas posteriores a los ataques, el barril Brent —referencia global— llegó a subir hasta un 13%, reflejando el temor de los mercados ante posibles interrupciones del suministro energético mundial, llegando el barril en los mercados internacionales a casi 80 dólares.
La reacción no respondió a daños directos sobre yacimientos petroleros, sino a algo mucho más sensible: el riesgo sobre uno de los corredores energéticos más importantes del planeta: el estrecho de Ormuz, el punto más sensible del petróleo mundial. Un paso marítimo estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por donde circula buena parte del petróleo exportado por Medio Oriente.
Estrecho de Omuz
El crudo Brent, la referencia global del precio del petróleo, abrió cotización hoy lunes 2 de marzo un 13% al alza, para alcanzar más de US$82 el barril este lunes, después de que por lo menos tres buques fueran atacados cerca del Estrecho de Ormuz por las fuerzas armadas iraníes, durante el fin de semana.
A su tiempo los precios de gas natural también subieron en hasta 25%, bajo una severa advertencia de que los buques que no crucen el estrecho.
20 millones de barriles diarios
Según datos de la U.S. Energy Information Administration (EIA) y la Agencia Internacional de Energía (IEA), por ese corredor transitan aproximadamente entre 17 y 20 millones de barriles diarios.
La magnitud del número explica la reacción inmediata del mercado: equivale a entre el 20% y el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y representa cerca del 20% del consumo global diario.
El matiz técnico es importante. Cuando se afirma que “el 20% del petróleo mundial pasa por Ormuz”, no se refiere a toda la producción global, sino específicamente al petróleo que se transporta internacionalmente por vía marítima. Es decir, una quinta parte del flujo energético que abastece al comercio mundial depende de ese estrecho.
Por eso, no es necesario que el paso se cierre completamente para que el precio reaccione. Basta con que aumente el riesgo operativo, suban los costos de seguros marítimos o se amenace la navegación para que el mercado incorpore una prima geopolítica inmediata.
El petróleo y la prima de riesgo geopolítico
El salto del crudo refleja lo que los analistas denominan “prima de riesgo geopolítico”. Ante conflictos en regiones clave, operadores financieros y países importadores anticipan posibles restricciones futuras y ajustan posiciones rápidamente.
El petróleo, a diferencia de otros commodities, se mueve tanto por expectativas como por oferta real. El temor a una interrupción pesa casi tanto como la interrupción misma.
Si la tensión escalara o afectara la circulación marítima en el Golfo Pérsico, el mercado no descarta escenarios de precios significativamente más altos en el corto plazo.
¿Por qué debería preocupar a Uruguay?
Aunque geográficamente distante del conflicto, Uruguay está plenamente expuesto a estas variaciones. El país importa la totalidad del crudo que procesa ANCAP, por lo que cualquier alteración sostenida del precio internacional termina trasladándose —con cierto rezago— a la paramétrica local.
El impacto no es inmediato porque el sistema de fijación de precios utiliza promedios cada dos meses y mecanismos de amortiguación política. Sin embargo, si el petróleo permanece elevado durante varias semanas, la presión sobre los combustibles domésticos se vuelve inevitable.
Un mercado todavía vulnerable
El episodio confirma una realidad que la transición energética aún no ha logrado modificar: el sistema energético global continúa dependiendo de corredores geográficos extremadamente sensibles.
Mientras una parte sustancial del suministro mundial atraviese puntos estratégicos como Ormuz, cada crisis en Medio Oriente seguirá teniendo consecuencias directas sobre el precio del petróleo y, en última instancia, sobre los surtidores de países importadores como Uruguay.