La presidenta de ANCAP Cecilia San Germán, explicó a LA ESTACIÓN Uruguay, el costo diario de no refinar, defendió el valor industrial de la empresa y detalló el rol estratégico del ente en los nuevos proyectos energéticos.
Por LA ESTACIÓN Uruguay
La reciente detención de la refinería volvió a poner sobre la mesa una discusión que suele aparecer en momentos críticos, pero que rara vez se aborda con números concretos: ¿cuánto le cuesta a ANCAP —y al país— no refinar?
Según explicó la presidenta del ente, Cecilia San Germán, el impacto es directo y significativo. “Por cada día que no se refina, ANCAP pierde aproximadamente 450 mil dólares de margen”, señaló, aludiendo no solo al mayor costo de importar combustibles terminados, sino también a la pérdida del valor industrial que genera la refinación local.
EL COSTO INVISIBLE DE IMPORTAR
San Germán fue clara al describir la ecuación: importar combustible implica resignar el margen propio de la actividad industrial y pagar un producto más caro que el que se podría producir localmente. “Eso tiene un impacto negativo, sin duda”, afirmó.
Sin embargo, la coyuntura encontró a ANCAP en una posición financiera sólida. “El primer semestre fue muy bueno. La refinería trabajó con caudales altos y los márgenes internacionales estuvieron muy interesantes. Eso nos permitió generar un respaldo para afrontar este accidente”, explicó.
ANCAP COMO INDUSTRIA NACIONAL
Más allá de los números del ente, la presidenta puso el foco en el impacto macroeconómico. “ANCAP es una industria más del país. Cuando se importa combustible terminado, se pierde toda la mano de obra y el derrame en metalurgia, servicios, ingeniería y logística”, subrayó.
En ese sentido, recordó que en muchos análisis macroeconómicos se mide el desempeño del país “sacando a ANCAP”, justamente por el peso que tiene en la economía real. “Producir localmente siempre genera riqueza nacional”, sostuvo.
ASOCIACIONES PÚBLICAS PRIVADAS: UNA HERRAMIENTA EFICAZ
Durante la presentación de la alianza con la empresa SWAPY en la ANCAP de Trouville, y consultada sobre las alianzas con privados, San Germán defendió este tipo de esquemas. “Las asociaciones público-privadas son virtuosas, siempre hacen crecer”, afirmó.
En particular, destacó el valor del emprendedurismo y la innovación aplicada a soluciones concretas para trabajadores y usuarios, en línea con la transición energética. “Es una forma más de aportar a la sostenibilidad, como lo hicimos con la instalación de cargadores eléctricos”, explicó.
EL PROYECTO DE PAYSANDÚ Y EL ROL DE ANCAP
Respecto al acuerdo firmado con HIF Global en Paysandú, la presidenta del ente petrolero, aclaró que el rol de ANCAP no pasa necesariamente por ser socio inversor, sino por aportar valor estratégico. “Hay distintas formas de participar. Una es como socio aportando capital, otra es como proveedor de materia prima”, explicó.
La definición del ente fue clara: asegurar que el proyecto deje capacidades instaladas en Uruguay. “Nos interesaba que quedara conocimiento, capacidades locales. Por eso se acordó la instalación de un laboratorio”, detalló.
El nuevo memorándum, que articula a distintos organismos del Estado bajo la coordinación de Presidencia, busca precisamente ordenar y dar viabilidad integral al proyecto.
CO₂: DE RESIDUO A INSUMO
Finalmente, San Germán explicó uno de los puntos menos comprendidos por la opinión pública: la venta de CO₂. “Es el CO₂ que sale de una chimenea, exactamente eso”, resumió.
La diferencia, explicó, está en la pureza. El CO₂ proveniente de procesos de fermentación es altamente concentrado y mucho más rentable de capturar que el de una chimenea convencional, que arrastra otras impurezas. “Ahí está el verdadero valor”, concluyó.