La movilidad eléctrica dejó de ser una promesa lejana para transformarse en una realidad que ya circula por las rutas y ciudades del Uruguay.
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Cada vez más vehículos eléctricos se incorporan al parque automotor uruguayo y, con ellos, surge una pregunta inevitable para los operadores: ¿qué debe hacer una estación de servicio para ofrecer carga eléctrica?
Lejos de tratarse solo de instalar un cargador, el ingreso a este nuevo segmento implica planificación, inversión, adecuaciones técnicas y una visión estratégica de largo plazo.
Potencia eléctrica: el punto de partida
El primer paso es analizar la capacidad eléctrica disponible en la estación. Los cargadores rápidos demandan potencias elevadas, que en muchos casos superan ampliamente el consumo tradicional de una estación, motivo por el que resulta indispensable; solicitar a UTE un estudio de factibilidad técnica, evaluar si es necesario ampliar la potencia contratada o instalar un nuevo punto de suministro, adecuar tableros, protecciones y cableado interno.
Elegir el tipo de cargador
No todos los cargadores son iguales, ni responden al mismo modelo de negocio.
En el mercado se ofrecen los cargadores lentos (AC): ideales para estadías largas, bajo costo de instalación, cargadores rápidos (DC): permiten cargas en 20 a 40 minutos, mayor inversión y atractivo comercial y ultrarrápidos: pensados para corredores y rutas, requieren infraestructura eléctrica robusta.
Habilitaciones y marco regulatorio
La instalación debe cumplir con una serie de requisitos, en materia de normas eléctricas, de URSEA, permisos departamentales, empresas instaladoras certificadas, entre otros.
Un detalle a tener en cuenta en las electrolineras, es que la integración con las tiendas, cafetería y servicios es absolutamente imprescindible en la medida que el cliente debe permanecer un mínimo de 30 minutos en la estación, momento en el que aprovecha para degustar un refrigerio o un café.
En materia de gestión de cargadores, estos requieren una pataforma de gestión y monitoreo remoto, sistema de cobro (app, tarjeta, RFID o integración con la estación), control de energía suministrada y facturación, reportes de uso y rendimiento.
Costos e inversión
Otro capítulo a tener en cuenta tiene que ver con el costo de los cargadores.
Para el caso del modelo “lento”, ronda entre 2 y 5 mil dólares, el rápido puede alcanzar los 25 mil dólares aunque algunos modelos “ultrarápidos” pueden llegar a los 50 mil dólares.
Incorporar carga eléctrica no reemplaza al combustible tradicional, pero sí lo complementa. La estación deja de ser solo un punto de despacho para convertirse en un hub energético, capaz de atender distintas tecnologías.
Quienes se anticipen no solo captarán a los primeros usuarios, sino que consolidarán su marca como estación moderna, sustentable y preparada para lo que viene.
La transición energética en Uruguay ya está en marcha. La pregunta no es si llegará, (ya llegó) sino ¿quién estará listo cuando el flujo sea masivo?.