Cargadores rápidos en estaciones: ¿cuánto negocio real hay detrás del enchufe?
Cargadores rápidos en estaciones: ¿cuánto negocio real hay detrás del enchufe?
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Las declaraciones de la ministra Fernanda Cardona al matutino La Diaria, en el sentido de que las estaciones de servicio deberían transformarse progresivamente en electrolineras, abren una incógnita que merece un ejercicio propio.
En ese marco, LA ESTACIÓN Uruguay ensaya un cálculo simple para responder a una pregunta que ya ronda entre operadores: ¿vale la pena para una Estación de Servicio incorporar cargadores rápidos?
Una estación promedio que instale dos cargadores rápidos de 120 kW, operando 24 horas, podría comenzar —en una etapa inicial conservadora— con seis cargas diarias por equipo. Es decir, 12 vehículos por día.
Si cada carga entrega en promedio 40 kWh, la estación estaría comercializando unos 480 kWh diarios. En un mes, eso equivale aproximadamente a 14.000 kWh.
A un precio de mercado cercano a los US$ 0,45 por kWh en carga rápida privada, la facturación mensual bruta podría ubicarse entre US$ 6.000 y US$ 6.500.
Descontando un costo energético estimado en el entorno de US$ 0,20 por kWh —según contrato y franja horaria— el margen bruto mensual podría situarse entre US$ 2.500 y US$ 3.000, es decir, alrededor de 100.000 a 120.000 pesos mensuales al tipo de cambio actual.
Inversión de US$ 100.000
La inversión para dos equipos de estas características, incluyendo instalación, obra civil y adecuaciones eléctricas, puede situarse en el eje de los US$ 100.000.
Con esos números, el repago simple se ubicaría en torno a los tres años en un escenario prudente y sin considerar crecimiento de demanda.
Fidelización en tienda
Pero el dato más relevante no está únicamente en el kilovatio. Una carga rápida implica entre 20 y 30 minutos de permanencia. Si la mitad de los usuarios ingresa a tienda y realiza un consumo promedio moderado, el impacto adicional en facturación comercial comienza a ser significativo.
La estación no solo vende energía: vende tiempo de permanencia. Y allí aparece la diferencia estratégica frente a una electrolinera aislada.
Dentro del ecosistema de estaciones
En el corto plazo, los cargadores eléctricos no sustituyen al surtidor tradicional. Pero sí comienzan a construir una segunda unidad de negocio energético dentro del mismo predio.
La cuestión central no es cuánto representa hoy el kWh frente al litro, sino quién captura el flujo futuro.Si la infraestructura de carga se desarrolla fuera del ecosistema de estaciones, el sector perderá no solo energía vendida, sino presencia en el nuevo mapa de abastecimiento.
La electrificación no elimina al combustible líquido de inmediato. Pero redefine el punto de contacto con el cliente.
Y en este negocio, el que pierde el punto de abastecimiento pierde mucho más que volumen y como dijo Sabino Boyaro a LA ESTACIÓN Uruguay “el cliente deja de cargar en tu estación en 3 segundos y puede demorar años en volver”.