La región que vuelve a producir
El dato más contundente proviene del norte de Sudamérica con una Guyana que continúa expandiendo su producción petrolera a ritmo acelerado. El pequeño país caribeño, convertido en actor energético global en menos de una década, prevé otro salto significativo este año, consolidando al bloque atlántico como nueva frontera de oferta de crudo.
Brasil, por su parte, mantiene el pulso inversor en el offshore profundo del presal, mientras avanza —no sin tensiones— en su doble objetivo: exportador de petróleo y tratando de ubicarse como líder regional en transición energética, aunque en ese aspecto nuestro país aún lo antecede. Petrobras sigue jugando en las dos canchas.
México muestra otro giro relevante. El gobierno decidió priorizar refinación interna y seguridad energética, reduciendo exportaciones de crudo para alimentar su sistema doméstico. La señal del gobierno fue clara: menos dependencia externa, más control sobre el mercado interno de combustibles.