Uruguay eléctrico: crecimiento acelerado y señales estructurales
Uruguay eléctrico: crecimiento acelerado y señales estructurales
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Se acaba de conocer el dato que en 2025, el mercado de vehículos eléctricos en Uruguay registró una expansión excepcional.
Las ventas anuales de unidades 100% eléctricas se multiplicaron aproximadamente por cinco respecto a 2024, configurando el mayor salto desde la introducción de esta tecnología en el país.
El dato, aunque contundente, requiere contexto: el crecimiento se explica tanto por la aceleración de la demanda como por una base previa todavía reducida.
Un cambio cuantitativo relevante
Durante 2025 el vehículo eléctrico en determinados meses del año llegó a representar cerca del 10% de los automóviles cero kilómetro comercializados, un nivel inédito para el mercado local.
Este avance estuvo impulsado por tres factores principales:
Mayor accesibilidad económica: el ingreso de modelos de origen asiático redujo significativamente el precio de entrada.
Incentivos fiscales vigentes: exoneración de IMESI, beneficios en patente y costos operativos menores frente a vehículos de combustión (muchos de los que se han reducido).
Infraestructura de carga en expansión, liderada por UTE, que permitió mejorar la viabilidad de uso cotidiano.
Impacto sobre el sistema energético
Pese al crecimiento, el parque eléctrico continúa siendo reducido frente al total del parque automotor nacional, superior al millón de vehículos. En consecuencia, el impacto sobre el consumo agregado de combustibles líquidos sigue siendo limitado.
No obstante, el fenómeno introduce señales estratégicas, el crecimiento del eléctrico presenta dinámica exponencial, con una electrificación que comienza en el uso urbano, donde se concentra gran parte del consumo de naftas, al tiempo que la renovación progresiva del parque puede amplificar el efecto en el mediano plazo.
Implicancias para el sector de combustibles
El avance del vehículo eléctrico no configura, por el momento, una sustitución estructural del consumo de combustibles. Sin embargo, plantea un escenario de transición que el sector deberá observar con atención.
La tendencia internacional muestra que la electrificación del transporte liviano modifica gradualmente el modelo operativo de las estaciones de servicio, incorporando servicios energéticos complementarios y nuevas fuentes de ingresos.
En el caso uruguayo, la elevada participación de energías renovables en la matriz eléctrica otorga una ventaja comparativa: el crecimiento del transporte eléctrico no incrementa la dependencia energética externa.
Tendencia y proyección
El crecimiento registrado en 2025 difícilmente responda a un fenómeno coyuntural. Se trata de una transición tecnológica en desarrollo, cuyo ritmo dependerá de variables económicas, regulatorias y de infraestructura.
El motor de combustión seguirá predominando en el corto y mediano plazo. Sin embargo, el vehículo eléctrico ha superado la etapa experimental y se consolida como un componente permanente del sistema de movilidad.