El ajuste de enero
El reciente ajuste de bonificaciones vigente desde el 1º de enero de 2026 —con incrementos marginales del entorno del 0,7%— apenas roza la superficie de una ecuación mucho más compleja. Porque el margen bruto no es margen neto.
Sobre los hombros de los empresarios del sector recaen responsabilidades empresariales particularmente exigentes. Además de la gestión comercial cotidiana, deben afrontar exigencias ambientales, estrictos protocolos de seguridad, manejo técnico de un producto altamente contaminante ante una mala operación, y un escenario de incertidumbre recurrente cada dos meses, cuando el sistema de fijación de precios vuelve a redefinir el PVP.
A ello se suma el costo de los aranceles de las tarjetas y una paramétrica que, según operadores, no refleja completamente los costos reales —por ejemplo, los vinculados a seguridad y cumplimiento normativo—, lo que reduce aún más el margen efectivo.