IMESI, fideicomiso y multas: el combo que vuelve a incomodar al interior
IMESI, fideicomiso y multas: el combo que vuelve a incomodar al interior
¿Cuánto margen queda cuando el combustible sigue siendo, al mismo tiempo, energía, impuesto y herramienta de financiamiento cruzado?
Por LA ESTACIÓN Uruguay
El debate que por estos días se da en Uruguay, en torno a las exigencia de volver al sistema anterior en cuanto a no poder pagar la patente cuando existen multas (una ley había desglosado ambos conceptos), ha puesto sobre el tapete el tema, concatenado ahora por “el peso creciente de los impuestos al combustible en Uruguay”.
El propio intendente de Flores, Fernando Echeverría, cuestionó el peso creciente que soportan los contribuyentes entre multas, patente y —sobre todo— el costo del combustible, un factor que en los hechos atraviesa toda la economía real del interior.
Vehículos no son un lujo
El jefe comunal advirtió que el sistema de multas y recargos vinculados a la patente “termina siendo muy pesado para mucha gente”, en un contexto donde el ingreso no siempre acompaña y donde el vehículo —lejos de ser un lujo— es una herramienta de trabajo indispensable.
Pero el punto más sensible del planteo estuvo en el combustible. Echeverría señaló que la carga impositiva sobre el litro sigue siendo elevada y que su impacto se traslada a toda la estructura de costos del interior: transporte, producción, servicios y precio final de los bienes. En otras palabras, cuando sube el surtidor, sube todo.
IMESI y Fideicomiso al gas oil
El cuestionamiento no ocurre en el vacío. El IMESI continúa siendo uno de los principales componentes del precio final de las naftas, consolidando al combustible como un fuerte instrumento recaudatorio.
A esto se suma el fideicomiso al gasoil, que traslada al sector productivo el financiamiento del subsidio al transporte colectivo, una discusión histórica que periódicamente vuelve a escena: quién paga realmente el boleto.
En rigor, los gobiernos departamentales no tienen potestad para modificar estos tributos, definidos a nivel nacional. Sin embargo, el reclamo político del interior busca poner en evidencia una realidad persistente: el combustible funciona como un recaudador silencioso que impacta con mayor dureza fuera de Montevideo, donde las distancias son largas, el transporte es esencial y las alternativas son escasas.
Señales
La señal desde Flores no es aislada. Se suma a una corriente cada vez más visible que cuestiona el peso fiscal concentrado en el litro de combustible y advierte sobre sus efectos en la competitividad, el costo de vida y la sostenibilidad del aparato productivo del interior.
La pregunta de fondo vuelve a instalarse: ¿cuánto margen queda cuando el combustible sigue siendo, al mismo tiempo, energía, impuesto y herramienta de financiamiento cruzado?