Uruguay apuesta al pozo exploratorio “Wildcat” en aguas de Punta de Este como punto de partida para encontrar petróleo
Uruguay apuesta al pozo exploratorio “Wildcat” en aguas de Punta de Este como punto de partida para encontrar petróleo
La petrolera estatal argentina YPF, adjudicataria del bloque OFF 5, dentro de la Ronda Uruguay Abierta de ANCAP, hará lo propio, aunque se encuentra en etapas más tempranas
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Durante más de una década, la exploración petrolera offshore en Uruguay avanzó de forma silenciosa –bajo la égida de ANCAP- acumulando información sísmica, estudios geológicos y reinterpretaciones de cuencas. Sin embargo, dentro de la industria hay consenso: la exploración “real” empezará recién cuando se perfore el primer pozo en aguas profundas.
Uruguay ya completó la etapa inicial de exploración. Las campañas sísmicas realizadas desde 2012 permitieron identificar estructuras geológicas relevantes en la Cuenca Punta del Este y en la Cuenca Oriental del Plata, dentro del sistema petrolero del Atlántico Sur. En los últimos años, ese material fue reinterpretado tras los descubrimientos frente a Namibia, que confirmaron la existencia de un sistema activo en una geología prácticamente espejo a la uruguaya.
En el radar
Ese cambio volvió a colocar a la plataforma marítima uruguaya en el radar de la industria internacional. Entre las empresas presentes figura YPF, que participa en exploración offshore sin presencia en el mercado local de combustibles. Su rol —al igual que el de otros actores globales— se limita a la fase “Upstream” dentro de los contratos firmados con ANCAP.
Pero el verdadero punto de inflexión será la perforación del primer pozo exploratorio profundo, el llamado pozo “Wildcat”. En la industria, ese pozo tiene hoy nombre propio: Raya-1
Pozo Raya - 1
Ubicado en la Cuenca Punta del Este, dentro de un bloque offshore operado por TotalEnergies en asociación con otras compañías internacionales, Raya-1 será el primer intento real por confirmar la existencia de petróleo en aguas profundas uruguayas. Se trata de una perforación técnicamente compleja, en profundidades cercanas a los 3.000 metros de agua, a lo que se suman varios miles de metros adicionales bajo el lecho marino.
La ventana más realista para su perforación se ubica entre 2026 y 2027, aunque el inicio efectivo depende de la decisión final de inversión del consorcio, la contratación de la plataforma de perforación y la obtención de permisos ambientales definitivos. En exploración offshore, los tiempos responden más a la geología y al capital que al calendario político.
Enorme impacto comercial
El riesgo sigue siendo alto. La probabilidad de éxito en un pozo exploratorio profundo ronda entre el 15% y el 25%. Sin embargo, el impacto potencial es enorme. Un descubrimiento comercial cambiaría la ecuación energética del país, abriría una nueva etapa de inversión y colocaría a Uruguay dentro del mapa petrolero del Atlántico Sur.
Si Raya-1 confirma hidrocarburos en volúmenes comercialmente viables, comenzará la fase de evaluación del yacimiento, seguida por el desarrollo del campo. Incluso en el escenario más optimista, la producción no llegaría antes de 2030 o 2032.
No más incógnita geológica
Hasta entonces, Uruguay seguirá dependiendo del crudo importado. Pero algo ya cambió: el país dejó de ser una incógnita geológica para convertirse en una frontera exploratoria real.
El petróleo uruguayo, si existe, todavía está bajo el mar. Y el pozo Wildcat / Raya-1 será el que determine si esa expectativa se convierte en historia energética o en una nueva página de exploración.