LA ESTACIÓN Latina
Se paraliza actividad aérea en Cuba por falta de combustible
El desabastecimiento también dejó inactivas centrales de generación eléctrica y dejó a 3.4 millones de personas sin luz
LA ESTACIÓN Latina
Se paraliza actividad aérea en Cuba por falta de combustible
El desabastecimiento también dejó inactivas centrales de generación eléctrica y dejó a 3.4 millones de personas sin luz
Por LA ESTACIÓN
Tras el colapso parcial del sistema eléctrico que afectó alrededor de 3,4 millones de personas en el oriente de la isla (Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo) en Cuba, se volvieron a presentar escenarios de mayor déficit energético, con apagones que han llegado a cubrir hasta el 63 % del país simultáneamente.
Fuentes del estado de Holguín (uno de los mayores afectados con la totalidad de su área sin luz) dijeron a LA ESTACIÓN Uruguay que la situación es caótica “a todo lo que estamos pasando en materia de acceso restringido a los alimentos, ahora nos encontramos con que la compañía de electricidad no tiene combustible para generar energía” dijo a LA ESTACIÓN Uruguay, Lizardo un cubano que radica en Uruguay, cuya familia reside en Holguín.
Sin actividad aérea en la isla
Esta situación que se vive en Cuba ante la falta de combustible, se vio agravada este comienzo de semana, cuando las autoridades confirmaron que aerolíneas internacionales ya no pueden cargar combustible en territorio cubano, una señal extrema del deterioro del sistema de abastecimiento, lo que las ha obligado a suspender vuelos desde y hacia esa isla caribeña.
El problema no es nuevo, pero sí más profundo. Cuba depende casi totalmente de importaciones de petróleo y derivados, principalmente bajo acuerdos preferenciales con países aliados. Sin embargo, la caída de esos suministros, por los bloqueos geopolíticos, las dificultades financieras del Estado y las restricciones externas han reducido drásticamente la disponibilidad de combustibles.
El resultado es visible en toda la estructura económica.
La generación eléctrica —basada en centrales térmicas alimentadas por fuel oil— opera con limitaciones crónicas, provocando apagones frecuentes y reducción de la actividad industrial. El transporte público funciona de forma irregular, el movimiento de mercancías se ralentiza y sectores clave como el turismo enfrentan dificultades logísticas crecientes.
La imposibilidad de garantizar combustible incluso para la aviación internacional revela el nivel de tensión del sistema. No se trata solo de escasez coyuntural, sino de un problema estructural de seguridad energética.
Economía que se resiente
El caso cubano vuelve a poner sobre la mesa una lección conocida en el mundo del petróleo: cuando un país pierde estabilidad en el suministro energético, toda la economía se resiente. Producción, transporte, servicios y consumo dependen directa o indirectamente del flujo continuo de combustibles.
En términos geopolíticos, la situación también refleja la vulnerabilidad de los sistemas altamente dependientes de importaciones y financiamiento externo para sostener su matriz energética.
Para el análisis regional, el escenario cubano funciona como espejo extremo de un principio básico del sector: el combustible no es solo un producto, es infraestructura económica. Cuando falta, el impacto no es sectorial —es sistémico.