Por LA ESTACIÓN Uruguay
En la arquitectura silenciosa que sostiene el control del combustible en Uruguay existe una herramienta tecnológica que opera lejos del ruido político, pero con impacto directo sobre la gestión, el gasto y la eficiencia del Estado: el SISCONVE.
Más que un software, se trata de un sistema integral de monitoreo que permite seguir en tiempo real el consumo de combustible y la operativa de miles de vehículos oficiales que administrado por DUCSA, configura uno de los pilares del control moderno del uso de los combustibles en el sector público.
Qué es y cómo funciona
El Sistema Computarizado de Contralor Vehicular —SISCONVE— es una plataforma tecnológica que monitorea en tiempo real el consumo de combustible de vehículos estatales y realiza control satelital de su ubicación y recorridos.
Su finalidad es clara: mejorar la eficiencia del gasto, prevenir desvíos y dotar de trazabilidad al uso de recursos públicos.
El sistema integra información proveniente de dispositivos instalados en cada unidad —carga de combustible, consumo, desplazamientos, comportamiento operativo— y la procesa mediante herramientas digitales que permiten detectar inconsistencias o patrones anómalos.
En términos prácticos, transforma litros en datos y datos en control.
El mapa del control: casi 18.500 vehículos monitoreados
De acuerdo con información oficial proporcionada por ANCAP en respuesta a un pedido de acceso a la información pública, y analizada por el periodista Ismael Grau en el semanario Búsqueda, en 2025 el SISCONVE controlaba 18.480 vehículos estatales en todo el país.
Dentro de ese universo, 5.960 unidades correspondían a intendencias departamentales, lo que representa aproximadamente el 32% del total de la flota estatal monitoreada.
Solo dos intendencias —San José y Cerro Largo— no tenían vehículos registrados en el sistema al momento del relevamiento.
La magnitud no es menor: se trata de casi veinte mil unidades bajo seguimiento digital permanente.
El indicador que revela el uso real
Más allá del número absoluto, el análisis comparativo aporta un dato revelador. Tomando como base el Censo 2023, Grau detalla la cantidad de vehículos monitoreados cada 10.000 habitantes:
Flores encabeza el ranking con 137 vehículos y una tasa de 52 unidades cada 10.000 habitantes.
Rocha registra 348 unidades y 43 cada 10.000.
Río Negro cuenta con 232 vehículos y 41 cada 10.000.
En el otro extremo aparece Montevideo, que con 1.029 vehículos monitoreados presenta la menor tasa del país: cerca de ocho unidades cada 10.000 habitantes.
El dato no implica necesariamente mayor o menor eficiencia, pero sí muestra diferencias significativas en la relación entre tamaño poblacional y volumen de flota controlada.
Fortalezas del SISCONVE
Desde su implementación, el sistema ha introducido mejoras estructurales:
Trazabilidad completa del consumo
Control satelital en tiempo real
Reducción de márgenes para usos irregulares
Base objetiva para auditorías
Herramienta de gestión más que mero instrumento sancionatorio
En términos institucionales, SISCONVE permitió pasar de un esquema basado en declaraciones manuales y planillas administrativas a un modelo apoyado en telemetría y procesamiento digital.
Ese salto tecnológico cambió la lógica del control.
El desafío pendiente
El verdadero debate no es si el sistema funciona. Funciona.
La discusión pasa por cómo se utilizan los datos, qué nivel de transparencia existe en su explotación y cómo se integran esos indicadores en políticas de eficiencia energética y control del gasto.
Porque controlar es necesario. Pero gestionar mejor es el objetivo.
Y en el combustible estatal, cada litro cuenta.