E-fuels, SAF y la oportunidad para Uruguay
E-fuels, SAF y la oportunidad para Uruguay
Por LA ESTACIÓN Uruguay
La reciente entrada en vigor del reglamento ReFuelEU Aviation de la Unión Europea —que desde 2025 obliga a las aerolíneas a utilizar combustibles sostenibles de aviación (SAF) en todos los vuelos que despegan desde aeropuertos del bloque, comenzando con una mezcla mínima del 2% y en aumento progresivo— activó definitivamente un mercado que hasta hace poco era apenas una promesa tecnológica. Hoy, la demanda comienza a materializarse y, con ella, aparecen compradores concretos.
En ese nuevo escenario, Uruguay podría posicionarse como proveedor de combustibles sintéticos mediante contratos de compra futura (off-take) orientados al cumplimiento de la normativa europea. El e-SAF sería producido en la proyectada planta de HIF Global en Paysandú, cuya producción está concebida mayoritariamente para exportación hacia mercados del viejo continente.
Paquete FIT FOR 55
La regulación europea se inscribe dentro del paquete Fit for 55, el ambicioso marco legislativo climático de la Unión Europea destinado a reducir en 55% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 respecto a los niveles de 1990. No se trata de una sola ley, sino de un conjunto de reformas que abarcan energía, transporte, industria y combustibles, y que en los hechos están configurando nuevos mercados energéticos globales: SAF, hidrógeno verde, e-fuels, electrificación y carbono.
Dentro de esa misma hoja de ruta, la UE impulsa medidas similares para el transporte marítimo mediante FuelEU Maritime, orientadas a promover el uso de combustibles de baja emisión en el sector naval. En paralelo, el bloque avanza hacia la descarbonización progresiva del transporte terrestre, con metas que apuntan a reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles en vehículos hacia 2035, aunque sin establecer —por ahora— una obligación directa de mezcla de e-fuels en automóviles.
Solo en Europa
Si bien el uso obligatorio de SAF y e-fuels rige hoy fundamentalmente en Europa, otras regiones comienzan a moverse. Estados Unidos, a través del programa de incentivos fiscales de la Inflation Reduction Act (IRA), promueve la producción de SAF y combustibles sintéticos mediante subsidios y créditos tributarios, generando condiciones económicas favorables aunque sin imponer aún mandatos obligatorios de mezcla.
En América Latina, el mercado permanece en fase incipiente. No existen por el momento obligaciones legales de incorporación de estos combustibles, aunque países como Brasil y Chile analizan marcos regulatorios y estrategias de desarrollo.
Uruguay por ahora; solo proveedor
En ese contexto, la región —y particularmente Uruguay— podría convertirse en proveedor relevante a escala global, apalancado en su matriz eléctrica renovable y en proyectos orientados a la exportación como el de Paysandú.
Europa fijó la norma. El mercado empezó a moverse. Y por primera vez, los combustibles sintéticos dejaron de ser un experimento para convertirse en un negocio posible.