Marcelo Tortorella, operador de una estación AXION Energy en Paysandú, advirtió a LA ESTACIÓN que la reducción del beneficio impositivo está provocando una fuerte pérdida de litros frente a Argentina
Por LA ESTACIÓN Uruguay
La frontera noroeste del país comienza a mostrar señales claras de enfriamiento en el mercado de combustibles. En Paysandú, la combinación de menor estímulo fiscal y precios más competitivos del otro lado del río Uruguay ya se traduce en una caída en las ventas de naftas.
Así lo confirmó a LA ESTACIÓN Uruguay Marcelo Tortorella, operador de una estación AXION Energy en la capital sanducera.
“Hoy la nafta Súper 95 nos queda en $ 56,01 por litro con el descuento del 28%, pagando con tarjeta. Con menos beneficio, los litros se van para el otro lado”, explicó.
Menos descuento, menos volumen
Según detalló el operador, el reciente ajuste en el esquema de beneficios impositivos en zonas de frontera impactó de forma directa en la competitividad de las estaciones uruguayas frente a las argentinas.
“Bajó la venta de naftas. Nos redujeron el descuento y eso se siente enseguida. Es simple: cuando el precio deja de ser atractivo, el cliente cruza el puente”, resumió Tortorella.
La situación replica un patrón que el sector conoce bien: en las ciudades fronterizas, variaciones relativamente pequeñas en impuestos o precios finales generan movimientos bruscos en la demanda.
Una frontera extremadamente sensible
Al igual que ocurre en el noreste con Brasil, Paysandú confirma que la frontera con Argentina funciona como un mercado abierto de hecho, donde el consumidor compara valores en tiempo real y decide en función de diferencias que muchas veces son de apenas algunos pesos por litro.
En ese contexto, el recorte del descuento —que pasó a ubicarse en torno al 28% para operaciones con tarjeta— redujo sensiblemente la capacidad de las estaciones locales para retener consumo.
Impacto directo en el negocio y el empleo
Desde el sector advierten que la caída de volumen no solo afecta la rentabilidad de las estaciones, sino que también compromete el empleo, las inversiones en infraestructura y la recaudación asociada a la cadena de combustibles.
“Cada punto de descuento que se pierde son miles de litros al mes que dejan de venderse”, señalan operadores de la zona.
Un problema que se extiende en ambas fronteras
El caso de Paysandú se suma a lo que ya ocurre en ciudades como Chuy (Ver nota aparte) , donde la combinación de tipo de cambio, precios relativos e impuestos viene golpeando con fuerza al mercado local de combustibles.
Mientras el sector aguarda definiciones sobre la política de precios y los incentivos fiscales para las zonas fronterizas, el mapa vuelve a mostrar una constante: cuando el diferencial se achica del lado uruguayo, los surtidores lo sienten de inmediato.