Por LA ESTACIÓN Uruguay
Los futuros del petróleo crudo Brent cayeron ayer lunes 23 de marzo, más del 10% colocándola la unidad de 159 litros de petróleo alrededor de U$S 100 (https://es.tradingeconomics.com/commodity/brent-crude-oil), después de que el presidente Donald Trump ordenara una pausa de cinco días en los ataques planeados de EE. UU. contra la infraestructura energética iraní.
El mandatario norteamericano había catalogado las conversaciones con el gobierno de Irán de “constructivas”, un anuncio que alivió los temores inmediatos sobre el suministro de crudo, tras las tensiones de la semana pasada.
Señal geopolítica a la baja
Trump había anunciado tomar agudizar las medidas si Irán no liberaba el estrecho de OMUZ, una ruta crítica para el paso de una quinta parte del petróleo del mundo.
La señal geopolítica -como siempre ocurre- repercutió en los mercados mundiales de petróleo, que rápidamente dieron señales a la baja ya que el riesgo de una mayor interrupción de la infraestructura energética disminuyó temporalmente.
A su tiempo la Agencia de Noticias Fars de Irán, negó cualquier negociación, atribuyendo en sus comunicado que la medida de Trump era consecuencia de la amenaza de Irán de atacar todas las plantas de energía de Asia Occidental.
El dato es contundente: hoy lunes 23, (jornada posterior al anuncio), el petróleo llegó a caer más de un 10%, con el Brent perforando momentáneamente la zona de los USD 96 por barril y el WTI tocando los USD 85,28. No hubo mejora en la oferta, ni cambios en la demanda. Lo que desapareció fue la prima geopolítica.
Riesgo extremo
Durante las semanas previas, el conflicto había instalado un escenario de riesgo extremo en el Golfo Pérsico, con foco en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Analistas internacionales manejaban hipótesis de disrupciones de hasta 10 millones de barriles diarios en caso de escalada directa.
El mismo mercado que hoy recorta precios sigue incorporando tensión estructural. Goldman Sachs, por ejemplo, mantiene una proyección de Brent en torno a los USD 110 para el corto plazo, con un promedio anual revisado al alza en USD 85. Es decir: la tregua enfría, pero no resuelve.
Para Uruguay, la señal es tan clara como incómoda.
El sistema de fijación de precios a través del PPI toma estas referencias internacionales con rezago. Eso implica que la baja actual puede tener impacto en los próximos ajustes, pero bajo una condición: que la distensión dure más que el titular.