Uruguay se despega en América Latina: un 98% de la electricidad generada en el país provino de fuentes renovables
Uruguay se despega en América Latina: un 98% de la electricidad generada en el país provino de fuentes renovables
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Uruguay suele aparecer en los informes internacionales como uno de los países más avanzados del mundo en materia de generación eléctrica renovable. En pocos años, el país logró transformar su matriz energética hasta alcanzar niveles cercanos a la totalidad de su electricidad proveniente de fuentes limpias, principalmente hidráulica, eólica, solar y biomasa.
Ese proceso, iniciado hace más de una década y sostenido como política de Estado, convirtió a Uruguay en un caso de estudio dentro de la transición energética global.
Pero al mismo tiempo, el país comparte con el resto de América Latina un desafío que aún permanece abierto: la descarbonización del transporte.
Y allí es donde la discusión energética adquiere una nueva dimensión.
Una región con electricidad limpia
El caso uruguayo no es una excepción aislada.
En conjunto, América Latina posee hoy una de las matrices eléctricas más limpias del mundo. Aproximadamente el 65 % de la capacidad eléctrica instalada en la región proviene de fuentes renovables, una cifra histórica que ubica al continente muy por delante de muchas economías desarrolladas, porcentaje que crece hasta un 98%.
En 2025, aproximadamente 98 % de la electricidad generada en Uruguay provino de fuentes renovables.
Hidroeléctrica, energía eólica, solar y biomasa constituyen hoy pilares centrales del sistema eléctrico latinoamericano.
Sin embargo, ese avance en el sector eléctrico contrasta con otra realidad energética que aún permanece prácticamente intacta.
El desafío del transporte
Mientras la generación eléctrica se vuelve cada vez más limpia, el transporte continúa dependiendo en gran medida de combustibles líquidos derivados del petróleo.
Automóviles, camiones, transporte de carga y aviación siguen funcionando principalmente con nafta, gasoil y otros combustibles tradicionales, lo que convierte al transporte en uno de los sectores más complejos de descarbonizar.
Por esa razón, gran parte del debate energético actual gira en torno a cómo transformar ese segmento.
Movilidad eléctrica, biocombustibles, hidrógeno y combustibles sintéticos aparecen como alternativas posibles, aunque todavía con distintos niveles de desarrollo y penetración.
Rol de las estaciones de servicio
Este proceso también plantea un cambio progresivo en el rol de las estaciones de servicio.
Durante décadas, estos establecimientos estuvieron exclusivamente asociados al abastecimiento de combustibles fósiles. Sin embargo, el avance de nuevas tecnologías energéticas comienza a proyectar a las estaciones como centros de servicios energéticos más amplios.
Cargadores eléctricos, biocombustibles avanzados y nuevas soluciones energéticas podrían convivir en el futuro con los combustibles tradicionales.
Esto no implica necesariamente la desaparición del combustible líquido, sino una transformación gradual del negocio energético.
Transición gradual
Lejos de los pronósticos más acelerados que circularon algunos años atrás, la transición energética parece avanzar hacia un escenario más complejo.
Los combustibles líquidos siguen siendo indispensables para el transporte pesado, la logística y la aviación, mientras que las alternativas tecnológicas aún enfrentan desafíos vinculados a costos, infraestructura y escalabilidad.
Por esa razón, muchos analistas coinciden en que el proceso de transformación energética será más gradual y diverso de lo previsto, con distintas tecnologías conviviendo durante varias décadas.
En ese escenario, el verdadero debate ya no pasa solamente por cómo generar electricidad limpia, sino por cómo transformar el sistema de movilidad que sostiene buena parte de la economía moderna.