Por LA ESTACIÓN Uruguay
La crisis en torno al futuro de la industria cementera de ANCAP ingresó en una nueva fase de confrontación luego de que el Consejo Federal de FANCAP resolviera por unanimidad declarar a toda la Federación en conflicto contra el Gobierno, en rechazo al plan presentado por el ente para reestructurar el negocio del Portland.
La resolución sindical marca un endurecimiento significativo del conflicto, luego de que fracasaran las instancias de negociación entre las partes. En el documento aprobado, FANCAP sostiene que ANCAP “se retiró del ámbito de negociación sin negociar realmente una alternativa” y acusa al Directorio de incumplir compromisos asumidos tanto con los trabajadores como en el marco de la reunión mantenida con el Presidente de la República.
Ahorro solo en los puestos de trabajo
Uno de los puntos centrales del cuestionamiento sindical refiere al contenido mismo de la propuesta oficial. Según FANCAP, el planteo de ANCAP se limita a generar ahorro “solamente sobre los puestos de trabajo”, sin presentar un proyecto industrial sostenible que garantice viabilidad a futuro para la producción cementera estatal.
El sindicato también acusa al ente de haber transmitido públicamente garantías que ahora considera incumplidas: que no habría cierre de plantas, pérdida de empleos ni recorte de inversiones. A juicio de la Federación, esos compromisos fueron desmentidos por los hechos y el plan actualmente sobre la mesa no asegura ni la continuidad laboral ni el respeto de derechos adquiridos.
Se espera resolución de Asamblea el 21 de abril
Especial énfasis pone la declaración en la situación de la planta Paysandú, que aparece nuevamente en el centro de la disputa. La Asamblea Representativa convocada para el próximo 21 de abril tendrá como cometido definir un plan de lucha específico en defensa de la industria cementera y, particularmente, de esa unidad productiva.
FANCAP sostiene además que ANCAP no cumplió lo conversado en la instancia encabezada por el Presidente de la República, donde —según recuerdan los trabajadores— se había asumido el compromiso expreso de preservar los puestos laborales. Para la organización sindical, el Directorio nunca tuvo una voluntad real de negociar una salida alternativa.
Tensión política
La declaración deja planteado un escenario de creciente tensión política y sindical en un tema particularmente sensible para ANCAP, cuyo negocio cementero arrastra pérdidas estructurales desde hace años y ha sido objeto de reiterados intentos de reestructura sin acuerdos duraderos.