Por LA ESTACIÓN Uruguay
El mercado internacional del petróleo registró en la jornada de ayer una caída de entre un 15% y un 16% en sus cotizaciones, con un detonante claro: la señal de distensión impulsada por Donald Trump en el frente de conflicto con Irán.
El anuncio de una tregua por dos semanas y la moderación del tono en torno al Estrecho de Ormuz desactivaron, al menos parcialmente, el principal componente que venía sosteniendo los precios al alza: la prima de riesgo geopolítico.
Mercado reaccionó de inmediato.
Durante las últimas semanas, el precio del crudo había incorporado un escenario extremo: interrupciones en el tránsito de petróleo por una de las rutas más sensibles del mundo, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio global de crudo. Ese riesgo hoy se revaluó a la baja, con una reducción del riesgo y corrección en el precio del barril.
A la señal política se le sumaron factores estructurales. Por un lado, expectativas de mayor oferta, con Estados Unidos sosteniendo niveles altos de producción y sin señales claras de recortes adicionales por parte de países productores.
Combinación de factores
Por otro, movimientos financieros. Fondos de inversión comenzaron a desarmar posiciones tomadas durante el pico de tensión, acelerando la corrección del precio.
Y aparece un tercer elemento: la demanda. Indicadores recientes muestran una desaceleración en algunas economías relevantes, lo que enfría las proyecciones de consumo energético a corto plazo.
La combinación es clara: menos riesgo, oferta firme y demanda con dudas. Resultado: el precio baja.
Lento impacto en Uruguay
Esta caída puntual (salvo que se sostenga) no influye en el PPI que calcula URSEA, en la medida que no se basa en el crudo, sino en los combustibles refinados en la Costa del Golfo de Estados Unidos. Sin embargo, el petróleo sigue siendo la variable que ordena el sistema. Cuando cae, termina trasladándose —con rezago— a los productos referencia de URSEA.
De todos modos, si esta tendencia se consolida, el próximo PPI podría reflejar un escenario menos presionado que el de los últimos meses y eventualmente con precios de venta al público más bajos.
El esquema vigente incorpora promedios, rezagos y decisiones políticas. Además, el criterio de ajuste con bandas actúa como amortiguador, tanto para subas como para bajas.