Por LA ESTACIÓN Uruguay
El Ministerio de Industria, Energía y Minería confirmó que Uruguay volvió a reducir la participación de los combustibles fósiles en su matriz energética primaria durante 2025.
Según el Balance Energético Preliminar presentado ayer por el MIEM (https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/comunicacion/noticias/uruguay-continua-reduciendo-participacion-fuentes-fosiles-matriz-primaria), el 64% del abastecimiento energético provino de fuentes renovables, mientras que el 35% correspondió a fuentes no renovables, con una caída del 4% en el uso de petróleo y derivados respecto a 2024.
98% de generación renovable
Al mismo tiempo, la matriz eléctrica volvió a mostrar números casi “perfectos”: 98% de generación renovable, con predominio de hidráulica, eólica y biomasa.
Asimismo, el informe dio cuenta de la duplicación del factor de emisión de CO2 del Sistema Interconectado Nacional (SIN) que en 2025 fue de 12 toneladas de CO2 por GWh de electricidad generada y entregada a la red.
Si bien se duplicó respecto a 2024, se mantuvo entre los niveles más bajos de los últimos diez años.
Dependencia del petróleo
Uruguay sigue siendo un país dependiente del petróleo en el sector que más pesa en la economía real: el transporte. El propio informe confirma que ese sector representa el 25% del consumo final de energía y sigue dominado por gasoil y naftas.
Más aún: mientras baja el peso relativo del petróleo en la matriz primaria, el consumo de gasoil crece y sigue siendo el tercer componente del consumo energético final con 16%.
Traducción directa: la transición energética avanza en la electricidad, pero no en los combustibles líquidos.
Porque mientras Uruguay exhibe una matriz eléctrica casi descarbonizada, el sistema de precios de los combustibles sigue atado al mercado internacional de refinados —Costa del Golfo, Platts, etc.— que es el que termina definiendo el PPI y, por lo tanto, el precio en surtidor.
Mercado en tensión
El informe también deja otro dato relevante que pasa más desapercibido: el consumo eléctrico en el transporte se triplicó en 2025, aunque todavía representa apenas el 1% del total.
Es decir, hay una señal de electrificación, pero todavía marginal frente al peso del parque automotor tradicional.
Porque el mensaje político apunta a una matriz “verde”, pero la caja del sistema —y la de las estaciones— sigue dependiendo del litro de combustible fósil.
En paralelo, el corrimiento de la matriz primaria hacia biomasa (hoy primera fuente) tampoco sustituye al petróleo en movilidad, que es donde está la demanda más rígida.
Uruguay reduce fósiles en la matriz global, pero no logra desacoplar su economía del precio internacional de los combustibles.