Por LA ESTACIÓN Uruguay
La transformación del parque automotor uruguayo dejó de ser una proyección futurista para convertirse en una realidad medible: en febrero de 2026, casi el 40 por ciento de los autos y SUV cero kilómetro vendidos en el país fueron eléctricos, un registro que marca un punto de inflexión en la historia reciente del mercado automotor nacional.
El dato, difundido por ACAU y recogido por Radio Carve, a través de un informe de Guillermo Lussich, confirma una curva ascendente que viene consolidándose desde 2025, cuando Uruguay comenzó a mostrar uno de los crecimientos más acelerados de América Latina en adopción de vehículos eléctricos.
Las señales comenzaron en 2025
Durante el año pasado, el mercado ya había dado señales claras de cambio. Las ventas de eléctricos se multiplicaron impulsadas por la llegada masiva de marcas chinas como BYD, Geely, Dongfeng, JAC y Changan, que irrumpieron con modelos competitivos, autonomías más amplias y precios que comenzaron a rivalizar con los vehículos a combustión.
El salto fue particularmente visible a comienzos de 2026. En enero, según cifras del sector automotor, se comercializaron 1.662 vehículos eléctricos sobre un total de 5.505 unidades cero kilómetro vendidas en Uruguay, lo que representó cerca del 30 por ciento del mercado general. Apenas un mes después, febrero elevó esa participación a casi el 40 por ciento dentro del segmento más dinámico: autos particulares y SUV.
Infraestructura de UTE
La velocidad del crecimiento no responde a un único factor. Por un lado, el encarecimiento sostenido de los combustibles líquidos volvió más atractiva la ecuación económica del vehículo eléctrico. Por otro, la red de carga viene expandiéndose con mayor capilaridad, apoyada en la infraestructura desplegada por UTE y operadores privados, reduciendo una de las principales barreras de entrada para el consumidor.
También inciden cambios culturales. El usuario uruguayo, históricamente conservador frente a nuevas tecnologías automotrices, comenzó a percibir al eléctrico no como una apuesta experimental sino como una opción práctica, rentable y disponible.
Para el negocio tradicional de combustibles, el fenómeno abre un escenario de transformación estructural. Cada punto de participación que gana el vehículo eléctrico representa menor demanda futura de naftas en zonas urbanas, especialmente en Montevideo, Canelones y Maldonado, donde se concentra la mayor penetración de estas unidades.
Redefinición de las estaciones de servicio
En paralelo, las estaciones de servicio enfrentan una redefinición estratégica: dejar de ser exclusivamente puntos de expendio de combustibles fósiles para evolucionar hacia centros multiservicio con carga eléctrica, conveniencia, logística y nuevos modelos energéticos.
Lo que hasta hace dos años era una tendencia incipiente, hoy empieza a alterar la lógica del mercado.
Si el ritmo actual se mantiene, Uruguay podría cerrar 2026 con una de las tasas de penetración eléctrica más altas del continente, posicionándose como laboratorio regional de transición energética en movilidad.