Por LA ESTACIÓN Uruguay
En un contexto de fuerte presión internacional sobre los precios de los combustibles, el gobierno argentino decidió intervenir directamente en uno de los componentes más sensibles del precio final: la carga impositiva.
Según informó el portal Perfil de ese país, el Ejecutivo resolvió suspender para abril la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), dos tributos que inciden de forma directa en el precio en surtidor.
Evitar impacto de suba en el surtidor
La medida tiene un objetivo concreto: evitar que el incremento del petróleo internacional se traslade de manera plena al consumidor. En un escenario donde el barril registró subas significativas, el impacto ya comenzó a reflejarse parcialmente en los surtidores, con aumentos que, de acuerdo a la misma fuente, alcanzaron hasta el 20%.
No es un dato menor. Durante 2025, el precio de los combustibles en Argentina estuvo fuertemente condicionado por la recomposición de estos impuestos, que el gobierno venía actualizando de manera escalonada tras varios años de atraso. Esa normalización implicó aumentos mensuales que se trasladaron casi de forma directa al precio final.
Desde abril
La lógica detrás del esquema es clara: se trata de impuestos específicos, no porcentuales, aplicados como montos fijos por litro. Esto implica que cada ajuste impacta de manera lineal en el surtidor, sin amortiguadores.
En ese marco, la suspensión de abril introduce un paréntesis en esa dinámica. No elimina el problema de fondo —la presión de costos internacionales—, pero sí modera uno de los factores internos que más incidencia ha tenido en la evolución reciente de los precios.
La decisión, además, expone una tensión estructural. Por un lado, la necesidad fiscal de recomponer ingresos tributarios que venían rezagados. Por otro, el impacto inflacionario inmediato que esos mismos impuestos generan cuando se trasladan al consumidor.
El resultado es un equilibrio inestable. Argentina opta, al menos por ahora, por priorizar el precio en surtidor sobre la caja fiscal.