Por LA ESTACIÓN Uruguay
Los últimos acontecimientos en Medio Oriente, ya está dando duros latigazos a varios países, sobre todo a aquéllos “petróleo dependiente” como es el caso de Uruguay.
En este escenario, la inflación volvió a aparecer en el radar de América Latina. Y otra vez, el petróleo empieza a ocupar el centro del problema.
Un informe de “Bloomberg Línea” advirtió sobre esta situación, alertando sobre la volatilidad del petróleo y su presión sobre los altos índices inflacionarios.
El fenómeno no es nuevo, pero sí preocupante: cada vez que el crudo entra en una espiral alcista, el impacto termina trasladándose a transporte, logística, fertilizantes, alimentos y costos industriales, que naturalmente deben incrementar sus tarifas.
LATAM ya siente la presión
Según las proyecciones citadas por Bloomberg, Argentina y Bolivia aparecen entre los países más expuestos, con inflaciones previstas por encima del 25%, mientras Venezuela continúa en una situación extrema.
En contraste, economías como Uruguay, Brasil, Chile y Perú mantienen cifras relativamente más contenidas, aunque bajo creciente vigilancia de los mercados.
La advertencia central es que la región vuelve a quedar expuesta a un factor externo que no controla: el precio internacional de los combustibles.
Repercusión sobre el Brent
En el caso uruguayo, el escenario conecta directamente con la sensibilidad que posee toda la cadena de combustibles frente al comportamiento del Brent y del mercado internacional de refinados.
Cada salto del petróleo repercute sobre el PPI, los costos de importación, la estructura financiera de ANCAP y eventualmente el precio en surtidor.
El problema es que Uruguay intenta sostener simultáneamente varios equilibrios moderando su inflación, sus tarifas evitando shocks políticos, aunque el margen comienza a estrecharse y no es casualidad que en las últimas horas el gobierno autorizó a ANCAP a contratar una línea de crédito de hasta US$ 100 millones para reforzar liquidez (Ver nota aparte) una decisión que el mercado leyó como una medida preventiva ante un contexto internacional cada vez más incierto.
¿Uruguay tiene capacidad para absorber el shock?
Bloomberg plantea además una lectura interesante: América Latina vuelve a dividirse entre países capaces de absorber shocks externos y otros mucho más vulnerables a los movimientos del petróleo y de los alimentos.
En ese tablero, la estabilidad macroeconómica empieza a depender nuevamente de factores geopolíticos globales.
Y ahí reaparece un viejo fantasma para toda la región y para Uruguay: que la inflación vuelva a llegar importada desde afuera, impulsada por energía cara y combustibles tensionados.
América Latina ha avanzado fuerte en renovables y electrificación, pero el petróleo sigue dominando el transporte, logística y buena parte de la actividad económica.