Por LA ESTACIÓN Uruguay
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP dejó de ser una hipótesis y pasó a convertirse en uno de los movimientos más fuertes del mercado petrolero de los últimos años. La decisión, que se hará efectiva el 1º de mayo, llega en medio de la crisis provocada por el conflicto con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El impacto va mucho más allá de lo simbólico. Emiratos no es un actor menor dentro del cartel. Según cifras oficiales de la propia OPEP, el país representaba alrededor del 9% de la producción total del grupo y tiene capacidad declarada para bombear hasta 4,85 millones de barriles diarios, con objetivo de llegar a 5 millones hacia 2027.
No más sistemas de cuotas
Trascendió que Abu Dhabi quiere liberarse del sistema de cuotas y producir según su propia estrategia comercial y geopolítica.
La decisión además golpea en el peor momento posible para la organización. La OPEP ya venía debilitada por diferencias internas, pérdida de cuota de mercado y la presión creciente de productores externos como Estados Unidos, Brasil y Canadá. Ahora aparece otro problema: el riesgo de efecto contagio.
Qatar y Angola
Qatar ya se había retirado en 2019. Angola abandonó el grupo en 2023. Y ahora Emiratos pega el portazo en plena crisis energética global.
El trasfondo es Ormuz. El cierre parcial del estrecho disparó los costos logísticos, complicó exportaciones y provocó una caída histórica en la producción de varios países del Golfo. Solo en marzo, la producción total de la OPEP se desplomó casi 8 millones de barriles diarios.
En paralelo, Europa ya empezó a hablar abiertamente de riesgo de desabastecimiento si el bloqueo se prolonga algunos meses más.
Intereses nacionales por sobre de lo colectivo
La situación, si bien no está directamente ligada a los mercados de Uruguay, la fractura dentro de la OPEP aumenta la volatilidad internacional y vuelve más impredecible la referencia sobre la que se construyen los precios locales de combustibles. El problema no es solamente si el petróleo sube o baja. El problema es que con el alejamiento de Emiratos de La OPEP, el mercado empieza a perder capacidad de coordinación.
La salida de Emiratos marca además otro fenómeno: los grandes productores empiezan a priorizar intereses nacionales por encima de la disciplina colectiva del cartel.
Traducido al mercado: más competencia por producción, más tensiones y posiblemente movimientos bruscos de precios.