Por LA ESTACIÓN Uruguay
Tras el anuncio del ministro Daniel Oddone de la suba de combustibles para mayo, definición que aún no tiene, la realidad hoy es que la situación internacional está empujando todo al alza.
El precio de referencia de la gasolina en la Costa del Golfo de Estados Unidos, base utilizada en la metodología de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA), se ubicaría en torno a los USD 900 por metro cúbico FOB, según estimaciones basadas en S&P Global Commodity Insights.
3, 6 pesos de aumento
El último informe oficial de Precios de Paridad de Importación (PPI), correspondiente al período 26 de febrero al 25 de marzo de 2026, fijó para el metro cúbico de la Gasolina Súper 95 un valor de USD 664 por m³ FOB ajustado y USD 748 por m³ CIF, lo que derivó en un PPI ex planta de $ 72,75 por litro.
Sobre esa base metodológica, y manteniendo constantes los demás componentes del cálculo —fletes, seguros, logística, agrocombustibles e impuestos—, un FOB ajustado en el entorno de los USD 900 por m³, LA ESTACIÓN Uruguay ensayó una estimación adelantada del nuevo PPI.
El resultado es claro: el PPI para la Nafta Super 95, ex planta, al que deben agregárseles los costos de distribución, se ubicaría en el orden de los $ 76,4 por litro, lo que implica una suba de aproximadamente $ 3,6 por litro respecto al último valor publicado por URSEA.
Próxima ventana de ajuste
Esto llevado al PVP (en el Surtidor) debería marcar un precio de un litro de Nafta Super en $ 85.81.
En términos porcentuales, el ajuste ronda el 5%, una magnitud que, si se confirma en los próximos días, quedaría dentro del margen de la denominada “banda del 7%” que el Poder Ejecutivo ha utilizado como referencia para amortiguar los movimientos bruscos en los precios al público.
La lectura de fondo es que el componente internacional —el único verdaderamente volátil del sistema— volvió a tensionarse con rapidez. El salto desde niveles de USD 748/m³ a USD 900/m³ (Valores FOB) en pocas semanas marca un cambio de escenario que no puede ser ignorado en la próxima ventana de ajuste.
¿Qué decidirá el Poder Ejecutivo?
A diferencia de otras etapas, donde el atraso o la sobre-reacción del sistema eran evidentes, en este caso la magnitud del movimiento encaja casi de forma quirúrgica dentro del margen político de corrección. Dicho de otro modo: el mercado internacional está empujando, pero lo hace en una escala que permite trasladar el impacto sin romper el esquema vigente.
Queda por ver si el Poder Ejecutivo opta por acompañar plenamente esta señal o si, una vez más, decide administrar el ajuste en función de variables que trascienden el propio mercado de combustibles.