Por LA ESTACIÓN Uruguay
Wall Street volvió a recurrir al humor y a la gastronomía mexicana para describir uno de los principales focos de tensión energética del planeta:
el Estrecho de Ormuz.
En las últimas horas comenzó a popularizarse entre operadores financieros y analistas el término “NACHO”, un nuevo acrónimo utilizado para resumir el creciente pesimismo del mercado respecto a una reapertura rápida del estratégico corredor petrolero.
No hay chance…..
La expresión significa: “Not A Chance Hormuz Opens” (“No hay ninguna posibilidad de que Ormuz abra”).
El concepto empezó a circular con fuerza en redes financieras y mesas de operación mientras los mercados energéticos siguen intentando medir el impacto económico del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las dificultades para estabilizar la zona.
El término fue popularizado por el reconocido analista energético de Bloomberg, Javier Blas, quien ironizó sobre el cambio de humor de los mercados señalando que los inversores esperaban un escenario “TACO” —otro acrónimo utilizado en Wall Street— pero terminaron encontrándose con un “NACHO”.
Petróleo caro, no es más transitorio
Según informó Bloomberg Línea, los operadores empiezan a asumir que la crisis en Ormuz puede extenderse más de lo previsto y que el petróleo caro podría dejar de ser un fenómeno transitorio.
El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo para el comercio energético global.
Por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado mundialmente y cualquier alteración impacta inmediatamente sobre: precios del crudo, seguros marítimos, costos logísticos, inflación, tasas de interés, y mercados financieros internacionales.
Analistas citados por medios internacionales sostienen que el concepto “NACHO” muestra que parte de Wall Street comienza a incorporar una “prima de riesgo estructural” sobre la energía.
Presiones financieras ante aumento del petróleo
Mientras compañías energéticas y empresas vinculadas a defensa muestran fortalecimiento bursátil, otros sectores sensibles a combustibles y tasas de interés —como aerolíneas, consumo y tecnología— comienzan a enfrentar mayores presiones financieras.
Según el sitio, para América Latina y particularmente para países importadores netos de petróleo como Uruguay, la situación vuelve a colocar al combustible y a la inflación en el centro de las preocupaciones económicas.
El temor de fondo es que una crisis prolongada en Ormuz termine consolidando un nuevo piso internacional para el precio del crudo, trasladando presión a combustibles, logística, alimentos y costos industriales.