Por LA ESTACIÓN Uruguay
El conflicto binacional por la planta de e-combustibles de HIF Global en Paysandú entró ayer martes en una nueva fase política y diplomática de alto nivel, luego de la reunión mantenida en Montevideo entre el canciller uruguayo Mario Lubetkin y su par argentino Pablo Quirno.
El encuentro, desarrollado en el Palacio Santos, dejó un mensaje claro: ambos gobiernos quieren evitar una escalada del conflicto y mantener abierto un canal de negociación permanente, mientras avanzan las discusiones ambientales y la eventual relocalización de la planta proyectada frente a la ciudad argentina de Colón.
Peso político regional
La reunión tuvo además un fuerte peso político regional. Participaron el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, el intendente de Colón, José Luis Walser, así como autoridades uruguayas vinculadas al proyecto, entre ellas la ministra de Industria Fernanda Cardona, el ministro de Ambiente Edgardo Ortuño y el intendente sanducero Nicolás Olivera.
Tras el encuentro, Lubetkin afirmó que “se está avanzando mucho” tanto en el plano ambiental como en el análisis de nuevas localizaciones para la planta. El canciller uruguayo dejó entrever que el proyecto todavía no tiene una ubicación definitiva y que el gobierno está dispuesto a estudiar alternativas para evitar tensiones con Argentina.
Desde el lado argentino, Quirno destacó el “espacio de diálogo y entendimiento constructivo” abierto con Uruguay y afirmó que las inquietudes planteadas por Entre Ríos fueron “bien receptadas” por las autoridades uruguayas y por la propia empresa HIF Global.
Impacto negativo para Colón
Uno de los puntos más sensibles de la negociación es el temor argentino a un impacto negativo sobre el turismo y las actividades económicas de Colón, ciudad ubicada frente al lugar originalmente previsto para la instalación industrial. Incluso, en las últimas semanas, legisladores entrerrianos impulsaron acciones judiciales y amenazas de llevar el caso a tribunales internacionales, reflotando el fantasma político de Botnia.
Sin embargo, el propio Quirno intentó bajar el tono de la confrontación. “No queremos frenar inversiones”, dijo el canciller argentino, remarcando que ambos países buscan una solución “ganar-ganar” que preserve la relación bilateral y permita el desarrollo del proyecto.
El proyecto sigue adelante
Otro dato relevante surgido de la reunión fue la incorporación formal de la ciudad de Colón dentro del “área de influencia” del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto, algo reclamado desde hace meses por autoridades y organizaciones argentinas.
La señal política más fuerte, sin embargo, parece ser otra: Uruguay no frenó el proyecto, pero aceptó discutir modificaciones y posibles reubicaciones para evitar un choque diplomático con Argentina.
Casi 6 mil millones de dólares
Detrás de esa negociación aparece una inversión gigantesca. El proyecto de HIF Global prevé desembolsos del orden de USD 5.800 millones para producir combustibles sintéticos e hidrógeno verde en Paysandú, convirtiéndose en una de las mayores apuestas industriales y energéticas de la historia reciente del Uruguay.
La discusión ahora parece haber dejado de ser únicamente ambiental. El tema pasó a jugar en el tablero político, diplomático y económico regional, donde Uruguay intenta sostener una mega inversión estratégica sin abrir un conflicto con Argentina.