Por LA ESTACIÓN Uruguay
La Federación Rural del Uruguay volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el precio de los combustibles y aseguró que, de acuerdo a sus cálculos, el gasoil debería registrar una rebaja superior a los ocho pesos por litro.
El planteo fue realizado durante un análisis sobre el mercado de combustibles en Uruguay divulgado por la referida federación días pasados, donde expresó fuertes cuestionamientos a la estructura de costos del sistema y al mecanismo utilizado para fijar las tarifas locales.
No se refleja caída internacional
Según la Federación Rural, la caída internacional de algunos componentes del precio y la evolución del Precio de Paridad de Importación (PPI) no se estaría reflejando plenamente en el surtidor, particularmente en el caso del gasoil, combustible clave para la actividad agropecuaria y el transporte.
La organización entiende que el gasoil continúa soportando una carga estructural que termina afectando directamente la competitividad del sector productivo.
El planteo aparece además en un momento particularmente sensible para el agro, en medio de costos logísticos elevados, volatilidad internacional del petróleo y nuevas discusiones políticas sobre la fijación de tarifas por parte del Poder Ejecutivo.
Delicada situación en frontera
No es la primera vez que la Federación Rural cuestiona el funcionamiento del mercado local de combustibles. En varias oportunidades la gremial ha señalado que Uruguay mantiene precios altos incluso en escenarios internacionales de relativa estabilidad o baja del crudo.
El tema también se conecta con el debate instalado sobre el Precio de Paridad de Importación, mecanismo que diversos actores del sistema —incluyendo dirigentes políticos, transportistas y organizaciones rurales— consideran que no siempre se traslada de forma “transparente” al precio final en el surtidor.
En paralelo, las recientes subas aplicadas por el gobierno y la situación económica del litoral fronterizo volvieron a colocar el precio del gasoil y las naftas en el centro de la discusión pública.
Diversos operadores del sector productivo sostienen que el combustible continúa siendo uno de los principales factores que deterioran la competitividad del interior del país y especialmente de las actividades vinculadas al agro y al transporte pesado.