Por LA ESTACIÓN Uruguay
El ex presidente de ANCAP, Alejandro Stipanicic, publicó una dura columna en el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP) donde cuestionó el relato instalado sobre la electromovilidad en Uruguay y advirtió sobre una “controversia entre políticas públicas, expectativas y resultados”.
En el trabajo titulado “La electromovilidad en Uruguay: controversia entre políticas públicas, expectativas y resultados”, Stipanicic sostuvo que detrás del avance de los vehículos eléctricos existe “mucho de admiración tecnológica, moda, interés comercial y apariencias”, además de “una feroz lucha por el poder” vinculada a los minerales estratégicos necesarios para fabricar baterías.
Solo tres países dominan minerales del mundo
El ex jerarca al frente de la petrolera estatal en el período anterior, recordó que, mientras la industria petrolera está diversificada globalmente, los minerales críticos para la electromovilidad se concentran en apenas cinco países.
También cuestionó parte del discurso ambiental asociado a los vehículos eléctricos.
Según indicó, “prohibir motores de combustión interna como política para reducir emisiones es ilógico”, especialmente cuando existen combustibles sintéticos o renovables considerados neutros en emisiones y cuando muchos vehículos eléctricos se alimentan con electricidad generada mediante carbón, gas o gasoil.
Solo el 1,15% son eléctricos
En relación a Uruguay, Stipanicic reconoció que la penetración de autos eléctricos y buses urbanos “es razonable, sana y conveniente”, aunque puso en duda el verdadero impacto de los incentivos estatales.
El ex presidente de ANCAP señaló que actualmente apenas 1,15% de los automóviles y camionetas que circulan en Uruguay son eléctricos puros.
Según los datos citados en la publicación del CEPP, entre 2006 y 2025 se incorporaron 895.000 vehículos, de los cuales unos 23.000 fueron eléctricos y 19.000 híbridos.
Stipanicic sostuvo además que el crecimiento del parque eléctrico no desplazó significativamente a los vehículos tradicionales.
“Entre 2021 y 2025 se vendieron unos 267.000 autos a combustión y 23.000 eléctricos”, afirmó, agregando que en 2025 ANCAP igualmente volvió a registrar un aumento de 5% en la demanda de gasolinas.
460 cargadores públicos
Otro de los puntos centrales del análisis apunta a la infraestructura de carga.
Según el documento, Uruguay dispone actualmente de unos 460 cargadores públicos para cerca de 25.000 vehículos enchufables, aunque el promedio de utilización “no llega a tres cargas por día”.
El ex jerarca sostuvo que muchos cargadores “se usan poco, algunos no están operativos y otros no están donde realmente se necesitan”.
También señaló que la enorme mayoría de las familias uruguayas no dispone de un lugar seguro y cercano para cargar un vehículo eléctrico en su hogar o lugar de trabajo.
Electromovilidad no afecta al grueso de las EE.SS.
En cuanto a las estaciones de servicio, Stipanicic relativizó el impacto actual de la electromovilidad sobre las ventas de combustibles.
“Las ventas de gasolina no caen y no afectan al grueso de las estaciones de servicio”, afirmó.
Incluso sostuvo que algunas estaciones reclaman compensaciones regulatorias pese a que la inmensa mayoría del parque automotor sigue siendo a combustión.
El ex titular de ANCAP también cuestionó que las políticas públicas puedan terminar favoreciendo principalmente a sectores de mayor poder adquisitivo.
En esa línea, sostuvo que los principales beneficiados son quienes pueden acceder a “una joya tecnológica”, quienes poseen rutinas urbanas previsibles y quienes cuentan con infraestructura propia para la carga.
Ventajas ambientales
Stipanicic reconoció igualmente que Uruguay posee ventajas ambientales importantes debido a su matriz eléctrica renovable, señalando que aproximadamente 92% de la generación eléctrica proviene de fuentes renovables.
No obstante, advirtió sobre futuros problemas ambientales vinculados a la disposición final de baterías y residuos electrónicos.
Finalmente, el ex presidente de ANCAP concluyó que la transición hacia la electromovilidad “va a ocurrir en décadas” y reclamó políticas públicas “realistas, prudentes y basadas en evidencia”.
“En la electromovilidad, no todo lo que reluce es oro”, concluyó en el documento publicado por el CEPP.