Por LA ESTACIÓN Uruguay
La crisis energética cubana ingresó en una fase crítica luego de que el propio gobierno de la isla reconociera públicamente que las reservas de petróleo y combustibles prácticamente se agotaron.
“No tenemos absolutamente nada de fueloil, absolutamente nada de diésel”, declaró el ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, en medio de un escenario de colapso eléctrico que ya provoca apagones superiores a las 20 horas diarias en distintas zonas del país.
La situación afecta especialmente a La Habana y a varias provincias del interior, donde el sistema eléctrico funciona al límite de su capacidad y con severas restricciones operativas.
Dos horas de electricidad por día
Según reconocieron autoridades cubanas, cuando el servicio eléctrico logra restablecerse, muchas veces apenas permanece activo durante una o dos horas antes de volver a colapsar.
El problema energético en Cuba no es nuevo, pero el escenario actual refleja un agravamiento sin precedentes.
La isla depende históricamente de importaciones de petróleo provenientes principalmente de Venezuela, México y, más recientemente, Rusia.
Trump endureció sanciones
Sin embargo, las nuevas sanciones impulsadas por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump endurecieron fuertemente el acceso de Cuba al mercado energético internacional.
Washington comenzó a aplicar sanciones a países, empresas y embarcaciones que suministren petróleo a la isla, generando una caída drástica de abastecimiento.
El último envío ruso de aproximadamente 100.000 toneladas de crudo ya habría sido consumido completamente.
También crecieron las protestas sociales y las manifestaciones nocturnas en distintos puntos de la isla.
El deterioro del sistema eléctrico cubano además arrastra problemas estructurales: centrales termoeléctricas obsoletas, falta de mantenimiento, escasez de repuestos, y una matriz energética extremadamente dependiente de combustibles fósiles importados.
Petróleo como presión política
En paralelo, el conflicto geopolítico internacional vuelve a colocar al petróleo como herramienta de presión política y económica.
La situación cubana muestra además hasta qué punto la energía puede transformarse en un elemento estratégico central para la estabilidad de un país.
Mientras Cuba enfrenta cortes de hasta 22 horas diarias, el mundo energético observa con creciente preocupación cómo las tensiones internacionales empiezan nuevamente a impactar sobre suministro, logística y seguridad energética global.