Tres episodios registrados en los últimos días en estaciones de servicio de Montevideo encendieron una señal de alerta en el sector
Tres episodios registrados en los últimos días en estaciones de servicio de Montevideo encendieron una señal de alerta en el sector
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Lo que hasta hace algunos años aparecía como un episodio aislado o casi anecdótico, comienza lentamente a transformarse en una preocupación creciente para trabajadores y operadores de estaciones de servicio: clientes que cargan combustible y huyen sin pagar.
En los últimos días se conocieron al menos tres episodios en Montevideo, todos con una característica común: violencia, tensión y maniobras cada vez más agresivas.
“No me cargó lo que le pedí”
Uno de los casos ocurrió en una estación del barrio Atahualpa, donde un conductor discutió con los pisteros alegando que el surtidor “no había cargado correctamente”.
Si bien en una primera instancia abonó el importe, minutos más tarde regresó al lugar y pidió una nueva carga de $1000 para “comprobar” su denuncia. Tras la segunda carga, reclamó en el sector de autoservicio y aseguró que no pagaría porque “la aguja del tanque no se había movido”.
Luego de discutir con los empleados, el conductor volvió a su vehículo y se retiró a toda velocidad. En ese momento, dos trabajadores de la pista intentaron interceptarlo, pero debieron apartarse para evitar ser atropellados.
Cargó, pagó sin saldo y huyó
El viernes pasado a primera hora de la mañana, otro hecho tuvo lugar en Belloni y General Flores. Allí, una camioneta cargó combustible, intentó realizar el pago con una tarjeta sin fondos y, tras simular una aparente confusión, abandonó rápidamente la estación sin abonar.
Pero el episodio que más inquietud generó dentro del sector fue el último registrado, donde un hombre cargó el tanque completo de una camioneta y solicitó dos bolsas de nafta y escapó antes incluso de llegar al área de cobranza.
El hecho quedó registrado por cámaras de seguridad y volvió a dejar expuesta una vulnerabilidad que los estacioneros conocen desde hace tiempo: el sistema de despacho abierto.
A diferencia de otros países donde primero se paga y luego se habilita el surtidor, en Uruguay todavía predomina el modelo tradicional: el vehículo llega, el pistero despacha, y recién después se realiza el cobro.
En aumento
Ese mecanismo, históricamente asociado a la atención personalizada de las estaciones uruguayas, hoy empieza a mostrar fisuras frente al incremento de episodios de fuga.
En varias estaciones consultadas informalmente por LA ESTACIÓN Uruguay, trabajadores reconocen que aunque las rapiñas hab bajado, este tipo de situaciones “viene aumentando”, aunque muchos casos no llegan siquiera a denunciarse formalmente debido al bajo monto individual de cada carga o a la dificultad posterior para identificar plenamente a los responsables.
Sin embargo, detrás de cada fuga aparece otro problema más delicado: el riesgo humano.
Los pisteros suelen reaccionar instintivamente intentando impedir la huida, colocándose delante del vehículo o intentando tomar fotografías. Ahí es donde la situación se vuelve extremadamente peligrosa.
En el episodio de Atahualpa, por ejemplo, el conductor estuvo a centímetros de embestir a dos empleados.
Discusiones y clientes alterados
En paralelo, el incremento sostenido del precio de los combustibles también aparece mencionado por trabajadores del sector como un factor que tensiona el ambiente cotidiano en pista. Discusiones por montos, clientes alterados, intentos de pago fallidos y episodios de agresividad verbal parecen haberse vuelto más frecuentes en los últimos meses.
Por ahora no existe un relevamiento oficial que cuantifique cuántas fugas ocurren realmente en las estaciones uruguayas.