Combustible de aviación: estiman que en 2026 el costo del sector se incrementará en U$S 4.000 millones de dólares
Combustible de aviación: estiman que en 2026 el costo del sector se incrementará en U$S 4.000 millones de dólares
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Cada vez que el petróleo entra en zona de turbulencia, las aerolíneas sienten el impacto casi de inmediato. Pero cuando el problema se traslada específicamente al combustible para aviones —el Jet Fuel o Jet A1— el efecto puede ser peligroso para la rentabilidad del sector aéreo mundial.
El combustible representa uno de los costos operativos más altos de cualquier aerolínea del planeta. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el gasto en combustible equivale actualmente a entre el 25% y el 30% de los costos totales de operación de una compañía aérea.
30% del costo de una aerolínea es el combustible
En otras palabras: de cada 100 dólares que mueve una aerolínea, cerca de 30 pueden terminar en los tanques de sus aeronaves.
La propia IATA estimó que la factura mundial de combustible de las aerolíneas alcanzaría los U$S 236.000 millones durante 2025, aún con precios relativamente moderados del petróleo.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en las últimas semanas debido a la tensión geopolítica en Medio Oriente, con aumentos en todos los productos e impactando fuertemente en el sector de la aviación.
En Estados Unidos, por ejemplo, el índice Argus marcó estos días alrededor de U$S 4 por galón para Jet Fuel, cuando a comienzos de año rondaba los U$S 2 por galón en varios hubs internacionales, con un aumento del 100%.
LATAM Airlines en alerta
El grupo LATAM Airlines Group ya comenzó a advertir sobre el impacto económico del aumento del Jet Fuel.
En un reciente informe financiero, la compañía señaló que espera costos adicionales superiores a los U$S 700 millones solamente en el segundo trimestre de 2026, tomando como referencia un combustible de aviación en el entorno de los U$S 170 por barril.
La empresa reconoció que el impacto sobre márgenes y flujo de caja será significativo, aunque intentará compensarlo mediante aumento de tarifas, ajustes de capacidad, reducción de costos y mecanismos de cobertura financiera.
La situación no es exclusiva de LATAM.
American Airlines ya estimó que el incremento del combustible podría costarle U$S 4.000 millones adicionales este año.
JetBlue también reportó pérdidas más profundas debido al salto del precio del Jet Fuel, mientras varias compañías europeas comenzaron a aplicar recargos tarifarios y revisar rutas menos rentables.
La ecuación es brutal: llenar un Boeing 747 puede superar hoy los U$S 250.000 dependiendo del trayecto y del precio internacional del combustible.
Y en el caso de vuelos regionales o de cabotaje, donde las tarifas ya vienen ajustadas por competencia, absorber esos incrementos se vuelve extremadamente complejo.
El combustible manda
La aviación comercial vive bajo una regla histórica: cuando sube el Jet Fuel, tarde o temprano suben los pasajes.
Por eso la industria sigue minuto a minuto el comportamiento del crudo Brent, los refinados y especialmente el precio internacional del combustible de aviación.
El problema es que el Jet Fuel no solo depende del petróleo. También inciden factores logísticos, refinación, disponibilidad regional, conflictos bélicos y costos ambientales.
A esto se suma otra variable creciente: los combustibles sostenibles de aviación (SAF).
IATA advirtió recientemente que el SAF —clave para reducir emisiones— sigue siendo muchísimo más caro que el combustible convencional y ya agrega unos U$S 4.400 millones extra a la factura mundial del sector aéreo.
El organismo sostiene que la producción mundial sigue siendo insuficiente y que las aerolíneas enfrentan una transición ambiental extremadamente costosa.
En términos simples: la aviación mundial enfrenta hoy una tormenta perfecta: combustibles caros, conflictos geopolíticos, mayor presión ambiental y consumidores cada vez más sensibles al precio de los pasajes.
¿Y Uruguay?
Aunque Uruguay no posee una gran aerolínea de bandera operativa de escala regional, el país no queda aislado de esta realidad porque de hecho los aviones con escalas en Carrasco demandan surtir Jet A 1., lo que implica que el costo del combustible de aviación impacta directamente en conectividad, tarifas aéreas, turismo, carga y competitividad regional.
Cada incremento internacional termina trasladándose, de una forma u otra, al valor final de los tickets.
Y en un país donde el transporte aéreo es fundamental para negocios, turismo y conexión internacional, cualquier turbulencia energética global termina sintiéndose también en Carrasco.