Por LA ESTACIÓN Uruguay
Los mercados internacionales reaccionaron con fuerte optimismo luego de señales de distensión entre Estados Unidos e Irán, en un escenario que provocó una importante caída del petróleo y llevó a las bolsas globales a nuevos máximos históricos. Según informó Bloomberg Línea, el Brent retrocedió más de 6% y volvió a ubicarse en los US$ 95 por barril, mientras el WTI también mostró una fuerte corrección bajista.
La reacción financiera fue inmediata. Wall Street volvió a operar en niveles récord impulsado principalmente por acciones tecnológicas, mientras Europa y los mercados emergentes acompañaron la tendencia positiva. El movimiento estuvo directamente vinculado a expectativas de un eventual entendimiento diplomático que reduzca el riesgo de interrupciones en la oferta mundial de crudo desde Medio Oriente.
Ormuz sigue siendo el foco
El foco del mercado sigue concentrado sobre Irán y particularmente sobre el estrecho de Ormuz, una de las zonas más sensibles para el comercio energético global. Por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que consume el planeta, por lo que cualquier amenaza militar o política en esa región impacta automáticamente sobre el valor internacional del barril.
En las últimas semanas, el temor a una escalada bélica había incorporado una fuerte “prima geopolítica” al precio del petróleo. Bastó entonces que aparecieran señales de diálogo para que los operadores comenzaran rápidamente a desarmar posiciones especulativas y el crudo corrigiera con fuerza.
Cautela internacional
Sin embargo, los analistas internacionales mantienen la cautela. Las diferencias entre Washington y Teherán siguen siendo profundas, especialmente en materia nuclear y de sanciones económicas, por lo que el mercado continúa extremadamente sensible a cualquier novedad diplomática o militar.
Para Uruguay, este escenario tiene una relevancia directa. La evolución del Brent y de los mercados de referencia internacionales impacta sobre el cálculo del Precio de Paridad de Importación que mensualmente realiza la URSEA y que sirve como referencia para la política tarifaria de combustibles.
En otras palabras, una baja sostenida del petróleo podría transformarse en un alivio parcial para los costos energéticos locales, aunque en la ecuación uruguaya también inciden otros factores como el tipo de cambio, biocombustibles, impuestos, refinación y costos logísticos.
Geopolítica condiciona mercado
De todas formas, el movimiento internacional vuelve a dejar una señal muy clara: el precio del petróleo ya no responde únicamente a cuestiones de oferta y demanda. Hoy los mercados energéticos están profundamente condicionados por la geopolítica, los conflictos armados y la diplomacia internacional.
Y mientras el mundo financiero celebra la caída del crudo, Uruguay vuelve a observar con atención un tablero internacional que, cada vez con mayor frecuencia, termina definiendo parte importante de sus costos internos y de su estabilidad económica.