Por LA ESTACIÓN Uruguay
Una de las fuentes de energía con mayor proyección en el mundo son los combustibles sintéticos, un elemento para la movilidad sumamente “limpio” y adaptable a los motores actuales.
Uno de los casos más conocidos de combustibles sintéticos, es el proyecto Haru Oni, en Punta Arenas, Chile, desarrollado por HIF Global junto a Porsche, Siemens Energy y ExxonMobil.
Precisamente la misma empresa, HIF Global, proyecta la construcción de una segunda planta en el departamento de Paysandú, de similar envergadura que la de Haru Oni, lo que colocaría a Uruguay como uno de los países más importantes en producción de este combustible.
Cabe señalar que el combustible sintético (e-metanol y e-gasolina) surge de la energía eólica de la zona, agua, e hidrógeno verde combinado con CO2 capturado de las chimeneas de ANCAP.
Tanto el proyecto chileno como el uruguayo, son considerados hoy los laboratorios mundiales más importantes de combustibles sintéticos para automóviles y aviación.
No provienen del petróleo
Tal vez la mayor ventaja de los e-fuels es que se producen utilizando electricidad generada a partir de fuentes renovables —solar, eólica o hidráulica— combinada con agua y dióxido de carbono capturado de la atmósfera o de procesos industriales.
A través de electrólisis se obtiene hidrógeno renovable, que posteriormente se mezcla con CO2 para producir combustibles líquidos con propiedades químicas prácticamente idénticas a las de las gasolinas y gasóleos convencionales.
Para todo vehículo
Y allí aparece una de las grandes ventajas de esta tecnología: los combustibles sintéticos pueden utilizarse en vehículos actuales sin necesidad de modificar motores, estaciones de servicio ni infraestructura logística; el automóvil que hoy carga gasolina podría mañana funcionar con un combustible sintético prácticamente de la misma forma.
Los combustibles sintéticos aparecen como una de las principales alternativas para mantener con vida al motor de combustión interna en un escenario donde Europa proyecta prohibir la venta de vehículos nuevos a gasolina y diésel desde 2035.
Sin complicadas instalaciones
Esta apreciación representa probablemente el principal argumento de quienes defienden esta alternativa frente a una electrificación total del transporte.
Porque mientras el vehículo eléctrico obliga a transformar: redes, cargadores, sistemas energéticos, hábitos de consumo y cadenas industriales enteras, los e-fuels permiten utilizar buena parte de la infraestructura ya existente.
Combustibles SAF
En el caso uruguayo, proyectos como el de HIF Global en Paysandú colocaron al país dentro del mapa internacional de los e-combustibles, especialmente vinculados al SAF, el combustible sostenible para aviación impulsado por las nuevas regulaciones ambientales europeas.
Mientras la discusión pública suele quedar atrapada entre “eléctrico sí” o “combustión no”, la realidad energética internacional comienza a mostrar algo bastante más complejo: el futuro probablemente no dependa de una sola tecnología, sino de múltiples soluciones conviviendo simultáneamente.