Por LA ESTACIÓN Uruguay
Más allá de las probabilidades de encontrar petróleo en aguas uruguayas, uno de los aspectos menos conocidos del proceso es qué ocurre después de un eventual descubrimiento y cuál sería el papel de ANCAP en el desarrollo de un yacimiento comercial.
En otra parte de la entrevista durante el programa Todo un Tema, el expresidente de ANCAP, Alejandro Stipanicic, explicó que el desafío económico comienza precisamente cuando se confirma la existencia de hidrocarburos en cantidades explotables.
Según señaló, una vez delimitado el yacimiento y comprobada su viabilidad comercial, se inicia la etapa más costosa de todo el proceso: el desarrollo de la infraestructura necesaria para producir petróleo o gas.
“Desarrollar un yacimiento sale entre US$ 10.000 y US$ 20.000 millones”, afirmó.
ANCAP con derecho a participar
La magnitud de esas cifras explica por qué la industria petrolera offshore está dominada por grandes compañías internacionales capaces de movilizar capitales multimillonarios y sostener inversiones durante años antes de comenzar a recuperar recursos. En ese escenario aparece una decisión clave para ANCAP.
De acuerdo con los contratos vigentes, la empresa estatal posee derechos de participación en los bloques adjudicados dentro de la plataforma marítima uruguaya.
“ANCAP tiene derecho a participar en seis bloques con un 20% y en el bloque donde están YPF y ENI tiene alrededor de un 32%”, explicó Stipanicic.
La decisión deberá adoptarse una vez que exista una declaración formal de yacimiento.
Según detalló, desde ese momento ANCAP contará con 180 días para comunicar si ejerce o no su derecho de participación en el desarrollo del proyecto.
La pregunta central es cuánto dinero debería aportar
Si el desarrollo demandará una inversión de US$ 20.000 millones y ANCAP decidiera ejercer un derecho del 20%, la empresa debería aportar aproximadamente US$ 4.000 millones.
“Si ANCAP decide participar y el proyecto cuesta US$ 20.000 millones, tiene que sacar US$ 4.000 millones y ponerlos arriba de la mesa”, señaló.
Para Stipanicic, este punto constituye una de las principales razones por las cuales Uruguay debe prepararse institucional y financieramente para un eventual descubrimiento.
Beneficios para Uruguay sin asociarse
La participación de ANCAP no es el único mecanismo mediante el cual el país podría beneficiarse económicamente.
Uruguay opera bajo un esquema conocido como Production Sharing Agreement (PSA), adoptado por ANCAP durante las rondas offshore impulsadas a partir de 2007 y 2008.
Bajo este modelo, las empresas interesadas presentan ofertas que incluyen un programa mínimo de trabajo, un porcentaje de participación para ANCAP y una porción de las futuras ganancias que quedarán para el Estado uruguayo.
“Los ingresos de Uruguay provienen de la participación de ANCAP y también de la ganancia que recibe el Estado por contrato”, explicó.
El sistema permite que el país obtenga beneficios aun cuando ANCAP decida no participar directamente en las inversiones de desarrollo.
Derecho sobre los bloques
Stipanicic recordó además que los derechos sobre los bloques poseen valor económico propio y pueden ser comercializados entre compañías.
Como ejemplo citó la incorporación de Chevron al offshore uruguayo, cuando adquirió a Challenger Energy —actual Syntana Energy— una participación mayoritaria en uno de los bloques exploratorios.
“Chevron compró el 60% de los derechos de exploración y explotación. Los derechos valen dinero”, señaló.
Algo similar ocurrió con la incorporación de QatarEnergy y más recientemente de ENI a distintos bloques de la plataforma marítima uruguaya.
Según estimó el exjerarca, si Uruguay llegara a concretar un desarrollo petrolero de escala comercial, los ingresos para el país podrían ubicarse en el entorno de US$ 1.600 a US$ 1.700 millones anuales durante aproximadamente tres décadas.
Prepararse para el éxito
La cifra surge de una estimación conservadora vinculada a la participación estatal prevista en los contratos actualmente vigentes.
Sin embargo, Stipanicic insistió en que el principal desafío no será solamente encontrar petróleo.
“Tenemos que prepararnos para el éxito”, advirtió.
Porque si el descubrimiento se concreta, Uruguay deberá enfrentar decisiones financieras e institucionales de una escala que nunca antes ha manejado en su historia energética.