UTE, altas tarifas y cargadores en una transición que no encuentra dónde enchufarse
UTE, altas tarifas y cargadores en una transición que no encuentra dónde enchufarse
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Lunes 13 de julio del 2027
La movilidad eléctrica crece en Uruguay, pero la infraestructura necesaria para acompañarla parece avanzar a una velocidad diferente.
José Luis Donagaray, representante de BYD en el país, cuestionó la política tarifaria de UTE y advirtió que el aumento de los precios de la red de carga no constituye una solución para el desarrollo del sector.
“UTE no está ayudando a los privados a desarrollar las redes de carga”, afirmó Donagaray en declaraciones difundidas por El Observador.
El planteo apunta directamente a uno de los asuntos centrales de la transición energética: quién deberá invertir en la infraestructura, bajo qué condiciones y con qué posibilidades de recuperar esa inversión.
Desaliento de uso de cargadores públicos
Subir el precio de la carga puede mejorar momentáneamente los ingresos de la red existente, pero también puede desalentar el uso de los cargadores públicos y reducir el atractivo de un negocio privado que todavía necesita escala.
Donagaray sostuvo que, en lugar de aumentar las tarifas, debería trabajarse en la reducción de los costos y en la generación de condiciones que permitan a las empresas ampliar la infraestructura disponible.
Pero quizás la parte más relevante de sus declaraciones fue la referencia a las estaciones de servicio.
Para el representante de BYD, esos establecimientos constituyen el lugar natural para instalar los cargadores. No se trata de una afirmación caprichosa. Las estaciones ya están ubicadas sobre rutas, avenidas y puntos estratégicos; disponen de personal, iluminación, seguridad, servicios y espacios donde el conductor puede detenerse mientras recupera autonomía.
En otras palabras, tienen buena parte de la infraestructura que la movilidad eléctrica necesita.
El propio sistema energético uruguayo parece reconocer esa ventaja. ANCAP y UTE ya alcanzaron acuerdos para incorporar cargadores en distintas estaciones del país, aunque el despliegue todavía está lejos de alcanzar a toda la red.
El discurso no se condice con la inversión
El problema aparece cuando el discurso de apertura hacia los privados no se traduce en condiciones económicas que hagan viable la inversión.
UTE incluso mantiene una convocatoria dirigida a propietarios de espacios interesados en alojar estaciones públicas de carga. Sin embargo, Donagaray entiende que la empresa estatal no está acompañando suficientemente el desarrollo de redes privadas.
La discusión no debería quedar reducida a una disputa entre UTE y un importador de vehículos. Lo que está en juego es el modelo con el que Uruguay pretende construir la infraestructura de su movilidad futura.
Piden reglas claras
UTE puede continuar siendo el principal operador de la red, pero difícilmente pueda cubrir por sí sola todas las necesidades que surgirán si el parque automotor eléctrico mantiene su ritmo de crecimiento.
Para ampliar rápidamente la cobertura será necesario atraer inversiones privadas. Y para que las empresas inviertan deben existir tarifas, costos de conexión y reglas que permitan construir un negocio sostenible.
Las estaciones de servicio están dispuestas a participar porque también necesitan comenzar a transformar su actividad. Cada vehículo eléctrico que ingresa al parque automotor representa, tarde o temprano, una menor venta de nafta o gasoil.
Cargador eléctrico; parte de la reconversión
El cargador no debería ser visto entonces como una amenaza para la estación tradicional, sino como parte de su reconversión. Durante muchos años convivirán los combustibles líquidos, la electricidad y posiblemente otras fuentes de energía.
Las estaciones dejarán de ser exclusivamente lugares donde se despachan combustibles para convertirse en verdaderos centros de movilidad y servicios.
Pero esa transformación no ocurrirá solamente por voluntad empresarial. Requiere inversiones importantes, disponibilidad de potencia, tiempos razonables de conexión y un esquema tarifario que permita recuperar el capital.
Rentabilidad
La transición energética también necesita rentabilidad. Sin ella, los anuncios pueden multiplicarse, pero los cargadores no aparecerán.
Las declaraciones de Donagaray dejan planteada una advertencia que UTE debería atender. No alcanza con promover la venta de vehículos eléctricos si después la expansión de la infraestructura queda atrapada entre costos elevados, tarifas discutidas y falta de entendimiento con quienes están dispuestos a invertir.
Uruguay ya resolvió buena parte de la generación eléctrica con fuentes renovables. El próximo desafío será lograr que esa energía llegue al transporte de manera accesible, eficiente y extendida por todo el territorio.
Las estaciones de servicio parecen ser el lugar indicado para hacerlo