HIF Global por dentro: quiénes son, qué hicieron y qué buscan con US$ 5.385 millones en Paysandú
HIF Global por dentro: quiénes son, qué hicieron y qué buscan con US$ 5.385 millones en Paysandú
César Norton, CEO de HIF Global (Fuente LA TERCERA de Chile)
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Viernes 14 de agosto del 2026
HIF Global pasó en pocos años de operar una pequeña planta demostrativa en el extremo sur de Chile a proyectar inversiones multimillonarias en distintos puntos del mundo. Una de ellas está en Uruguay: US$ 5.385 millones para construir en Paysandú un complejo destinado a producir combustibles sintéticos.
Pero detrás del proyecto que podría convertirse en la mayor inversión privada de la historia del país existe una estructura empresarial bastante más amplia, integrada por capitales chilenos, estadounidenses, alemanes y japoneses y con algunos nombres de peso dentro de la industria energética y automotriz mundial.
AME accionista mayoritario
HIF (Highly Innovative Fuels) tiene como accionista fundador y mayoritario a AME, holding chileno de energía e infraestructura creado en Santiago en 2008 por el empresario César Norton.
AME comenzó desarrollando proyectos vinculados a la generación eléctrica y posteriormente ingresó en nuevas tecnologías asociadas a la transición energética. De esa estrategia surgió HIF Global.
Norton es actualmente presidente y CEO de HIF Global y cuenta con cerca de 30 años de experiencia en el desarrollo y operación de proyectos de infraestructura energética. La estructura ejecutiva de la compañía incluye, entre otros, a Clara Bowman como Chief Operating Officer, Juan José Gana como responsable de Estrategia y Comunicaciones y al uruguayo Martin Bremermann como CEO de HIF Uruguay.
Accionistas menores
Entre los inversores de HIF Global aparecen Porsche, el fondo estadounidense especializado en energía EIG, Baker Hughes, Gemstone Investments y la energética japonesa Idemitsu Kosan.
En 2022 la compañía obtuvo US$ 260 millones mediante una ronda de inversión y en 2024 sumó otros US$ 164 millones, incluyendo una inversión de US$ 114 millones de Idemitsu.
Porsche ocupa un lugar particular dentro de esa estructura porque además de accionista se convirtió en uno de los primeros clientes y usuarios de los combustibles producidos por HIF.
¿Qué vende HIF?
La apuesta de la compañía son los denominados e-combustibles: combustibles sintéticos producidos utilizando electricidad renovable, agua y dióxido de carbono.
Mediante electrólisis se obtiene hidrógeno verde a partir del agua. Ese hidrógeno posteriormente se combina con CO₂ para producir combustibles sintéticos que pueden sustituir productos derivados del petróleo.
La compañía trabaja principalmente sobre e-metanol, e-gasolina y el desarrollo de e-SAF para aviación.
Una de las principales ventajas que HIF atribuye a estos combustibles es que pueden utilizarse en buena parte de la infraestructura y motores existentes, sin exigir una sustitución completa de las tecnologías actuales.
El antecedente de Magallanes
HIF tiene una planta efectivamente operativa.
Haru Oni, ubicada en Magallanes, Chile, produjo sus primeros litros de gasolina sintética en diciembre de 2022. En su desarrollo participaron empresas como Porsche, Siemens Energy, Enel Green Power, ENAP, Gasco y ExxonMobil.
Porsche utilizó posteriormente combustible producido en Magallanes en distintas actividades y competiciones internacionales.
Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre Haru Oni y lo proyectado para Uruguay.
La instalación chilena es una planta demostrativa. Paysandú pretende convertirse en una operación industrial de gran escala.
Ese punto también ha sido señalado por quienes observan con cautela el crecimiento de esta nueva industria.
Planta de HIF Global en Chile, Haru Oni
Chile planta de pequeña escala
Maia Seeger, directora ejecutiva de la ONG chilena Sustentarse, señaló que hasta ahora Chile cuenta con instalaciones pequeñas y definió a Haru Oni como "una planta experimental de pequeña escala".
Seeger sostiene además que buena parte de esta industria está orientada hacia la exportación y no necesariamente al consumo o la descarbonización de los países productores.
"En general su aplicación no está pensada para uso interno o la descarbonización en nuestros países, sino básicamente para generar combustible o vectores energéticos de bajo costo para las economías más desarrolladas", afirmó.
La propia Seeger reconoce, sin embargo, que los grandes impactos que advierte como posibles todavía no se han materializado en Chile.
Paysandú: el salto de escala
El proyecto uruguayo cambia completamente las dimensiones.
HIF presentó en marzo de 2026 ante el Ministerio de Ambiente la solicitud de Autorización Ambiental Previa para una planta que se desarrollaría en cuatro etapas y requeriría una inversión total estimada en US$ 5.385 millones.
A plena capacidad podría producir hasta 876.000 toneladas de e-metanol por año y utilizar aproximadamente 900.000 toneladas anuales de CO₂ dentro de su proceso productivo.
La empresa estima además un promedio de 1.400 puestos de trabajo durante la construcción y unos 300 empleos directos durante la operación.
La producción tendría fundamentalmente destino internacional.
Boceto planta HIF Global en Paysandú.
HIF ya comenzó a buscar compradores.
En febrero de este año la compañía firmó con la alemana eFuel One un acuerdo preliminar de largo plazo que establece el marco para suministrar aproximadamente 100.000 toneladas anuales de e-metanol. La propia HIF informó que está previsto que ese producto provenga del futuro complejo de Paysandú.
¿Por qué Uruguay?
La elevada participación de fuentes renovables en la generación eléctrica, la disponibilidad de recursos, la estabilidad institucional y la seguridad jurídica colocaron al país dentro del mapa de HIF para desarrollar uno de sus proyectos de gran escala.
Pero precisamente la electricidad se transformó después en uno de los puntos más complejos de la negociación.
Una planta de estas dimensiones necesita enormes cantidades de energía y las condiciones bajo las cuales UTE podría suministrarla se convirtieron en uno de los temas centrales de las conversaciones entre la empresa y el Gobierno.
El debate llegó incluso al terreno político. El exvicepresidente de UTE Pablo Ferrari sostuvo recientemente que durante la administración anterior HIF pretendía condiciones asociadas al suministro de energía firme que, según sus cálculos, podían implicar importantes costos para el Estado.
Desde otra posición, dirigentes como el diputado Walter Verri han advertido que si la ecuación energética no resulta competitiva, el proyecto puede terminar siendo inviable y Uruguay corre el riesgo de perder la inversión.
Los cuestionamientos
El proyecto también generó resistencias ambientales y territoriales.
Organizaciones sociales, ambientalistas y vecinos han planteado interrogantes sobre el consumo de agua, la afectación del monte nativo, el origen del CO₂ que utilizará la planta y los posibles efectos sobre el ecosistema del río Uruguay.
La localización del emprendimiento provocó además cuestionamientos desde Entre Ríos y abrió una discusión sobre los eventuales impactos transfronterizos y la aplicación del Estatuto del Río Uruguay.
Otro punto de debate es precisamente el origen del carbono necesario para producir los combustibles.
La propuesta estuvo inicialmente asociada al aprovechamiento de CO₂ proveniente de ALUR, aunque el desarrollo posterior del proyecto incorporó la utilización de fuentes biogénicas adicionales, fundamentalmente vinculadas a biomasa.
HIF sostiene que su proceso permite reciclar CO₂ para producir combustibles capaces de sustituir derivados fósiles. Sus críticos plantean que la escala industrial necesaria para hacerlo puede generar nuevos impactos ambientales que deben ser evaluados.
Una empresa frente a su mayor desafío
HIF Global no es una compañía sin respaldo ni experiencia. Detrás aparecen AME, Porsche, EIG, Baker Hughes, Idemitsu y otros inversores internacionales. Tiene tecnología funcionando, produce e-gasolina en Chile y comenzó a cerrar acuerdos comerciales para colocar futuros volúmenes de e-metanol.
Pero tampoco existe todavía un antecedente operativo de HIF comparable con la escala prevista para Paysandú.
Haru Oni demostró el funcionamiento del concepto a escala demostrativa. Uruguay representaría otra dimensión: miles de millones de dólares de inversión, enormes requerimientos eléctricos, producción industrial masiva y exportaciones de combustibles sintéticos hacia mercados internacionales.
La pregunta que Uruguay tiene ahora por delante es bajo qué condiciones económicas, energéticas y ambientales puede llevar esa tecnología a una escala industrial inédita en el país y quién asumirá los costos y riesgos necesarios para hacerlo.