Por LA ESTACIÓN Uruguay (Fuente: +e Más Energía).
Lunes 27 de julio del 2026
Mientras Argentina continúa desarrollando su actividad offshore en las cuencas bajo su jurisdicción, el Reino Unido impulsa el proyecto Sea Lion en aguas ocupadas de las Islas Malvinas, cuya producción comercial está prevista para 2028.
La diferencia es que ambos procesos avanzan bajo marcos jurídicos completamente distintos.
Del lado argentino, la Ronda Costa Afuera de 2019 dio origen a un mapa exploratorio que hoy presenta luces y sombras. Varias compañías internacionales devolvieron áreas al Estado tras concluir que los recursos encontrados no ofrecían viabilidad comercial, mientras otras mantienen sus compromisos exploratorios.
Riesgo económico
Entre quienes abandonaron bloques en la Cuenca Malvinas Oeste aparecen la estadounidense ExxonMobil junto con Qatar Petroleum, además del consorcio integrado por Tullow Oil, Pluspetrol y Wintershall DEA (hoy Harbour Energy). En todos los casos, el argumento fue similar: elevado riesgo económico y escasas perspectivas de desarrollo comercial.
Sin embargo, otras empresas mantienen su apuesta.
La francesa TotalEnergies, asociada con YPF y Equinor, continúa explorando el bloque MLO-123 y, además, ya produce gas en la Cuenca Marina Austral. La italiana ENI, junto con Tecpetrol y Mitsui, mantiene la operación del bloque MLO-124, mientras que la noruega Equinor se consolida como la petrolera con mayor presencia en el offshore argentino, operando bloques tanto en la Cuenca Malvinas Oeste como en la Cuenca Austral.
Sea Lion: el proyecto que reavivó el conflicto
En la zona ocupada por el Reino Unido avanza el proyecto Sea Lion, desarrollado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
La iniciativa alcanzó su Decisión Final de Inversión (FID) y prevé iniciar la producción de petróleo en 2028.
El Gobierno argentino rechazó formalmente esa decisión al considerar que viola las resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambas partes a no adoptar decisiones unilaterales mientras permanezca abierto el diferendo por la soberanía de las islas.
Además, la legislación argentina mantiene vigente la prohibición para que las empresas que operen en Malvinas puedan participar posteriormente en licitaciones de exploración dentro del territorio argentino y de su plataforma continental.
Un espejo para Uruguay
Aunque la realidad jurídica es completamente distinta, el escenario vuelve a poner sobre la mesa el enorme potencial energético del Atlántico Sur.
Para Uruguay, que avanza con campañas sísmicas en su plataforma marítima y espera iniciar perforaciones exploratorias entre 2027 y 2028, el desarrollo offshore argentino constituye un caso de estudio permanente.
La experiencia demuestra que la exploración marítima combina inversiones multimillonarias, largos períodos de evaluación y un elevado porcentaje de áreas que finalmente no llegan a convertirse en proyectos comerciales.
Al mismo tiempo, confirma que las grandes petroleras internacionales siguen considerando al Atlántico Sur como una de las últimas grandes fronteras exploratorias del mundo.
Mientras algunos bloques son devueltos por falta de perspectivas económicas, otros continúan sumando inversiones. Y, paralelamente, el proyecto Sea Lion avanza bajo administración británica, convirtiendo nuevamente al petróleo en un actor central dentro del histórico debate por la soberanía de las Islas Malvinas.
Fuente: Programa +e (Más Energía).