Hoy el petróleo no vale más porque falte crudo; vale más porque aumentó “la probabilidad” que falte
Hoy el petróleo no vale más porque falte crudo; vale más porque aumentó “la probabilidad” que falte
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Lunes 13 de julio del 2026
Hace apenas unos días, el petróleo parecía haber recuperado cierta racionalidad, con retroceso del Brent que había comenzado a ceder en su precio, en la medida que los operadores entendían que el riesgo geopolítico disminuía y que el mercado volvía a estar dominado por sus fundamentos tradicionales: una oferta suficiente, una demanda con crecimiento moderado y mayores niveles de producción por parte de algunos países.
Los ataques iraníes contra buques comerciales y la nueva declaración de cierre del Estrecho de Ormuz este fin de semana, cambiaron nuevamente el escenario. Al mismo tiempo, Estados Unidos respondió con nuevos bombardeos sobre objetivos iraníes y aseguró que continuará garantizando la navegación en la zona.
Más allá de quién controle efectivamente el estrecho, el mensaje para el mercado fue inmediato: el principal corredor energético del planeta volvió a convertirse en un campo de batalla.
Por Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado por vía marítima en el mundo. No existe otro punto con semejante capacidad para alterar el equilibrio energético global. Cuando esa ruta entra en crisis, el problema deja de ser regional y pasa a ser mundial.
La reacción del mercado fue lógica
El Brent volvió a subir un 3% tras conocerse la nueva escalada militar, aunque el incremento estuvo lejos del pánico observado meses atrás. Esa moderación también dice mucho. Los operadores todavía creen que el conflicto podría mantenerse contenido y que el suministro mundial no sufrirá una interrupción total. Sin embargo, la prima de riesgo volvió a instalarse sobre cada barril negociado.
Hoy el petróleo no vale más porque falte crudo. Vale más porque aumentó la probabilidad de que falte.
Los mercados financieros descuentan escenarios futuros. Y cuando los petroleros son atacados, las aseguradoras elevan sus primas, las navieras modifican rutas y los compradores comienzan a cubrirse antes de que aparezca una escasez efectiva.
Situación merece un seguimiento permanente.
ANCAP compra crudo en un mercado internacional donde el precio no depende únicamente de la oferta y la demanda. La geopolítica pesa cada vez más. Un conflicto prolongado en Ormuz puede terminar impactando sobre los costos de importación y volver a tensionar la discusión sobre el Precio de Paridad de Importación y los valores de los combustibles.
Si la navegación logra mantenerse, aunque sea parcialmente protegida por la presencia militar estadounidense, el mercado podría absorber este nuevo episodio sin repetir los máximos registrados durante los momentos más críticos del conflicto. De hecho, mientras Irán sostiene que el estrecho permanece cerrado, Washington afirma que mantiene habilitada una ruta de navegación y que el tránsito comercial continúa, aunque muy reducido.
La pregunta que todos los sectores se hacen, es cuánto petróleo podrá seguir atravesando el lugar más estratégico del planeta.
Porque cuando el Estrecho de Ormuz entra en guerra, el precio del barril deja de depender de la economía y vuelve a depender de la pólvora.