Por LA ESTACIÓN Uruguay
Viernes 10 de julio del 2026
Vaca Muerta volvió a batir récords durante junio, pero el dato que más preocupa no es el crecimiento de la actividad sino todo lo que quedó sin hacer. Mientras la industria celebró un máximo histórico de 2.760 operaciones de fractura hidráulica en la cuenca neuquina, otras 1.029 quedaron pendientes por problemas logísticos y de coordinación.
La cifra, revelada por un informe de Tecnopatagonia, equivale a casi doce días completos de trabajo perdidos. No se trató de una falta de equipos ni de limitaciones técnicas para desarrollar los pozos. El cuello de botella apareció en la superficie: demoras en la llegada de arena, agua e insumos, junto con una coordinación insuficiente entre las distintas operaciones, terminaron frenando parte de la actividad.
¿Agotamiento en Vaca Muerta?
El dato deja al descubierto una paradoja. Vaca Muerta produce cada vez más petróleo, incorpora nuevos equipos de perforación y moviliza volúmenes récord de materiales, pero su infraestructura logística comienza a mostrar señales de agotamiento. El crecimiento de la producción avanza a un ritmo superior al de la capacidad para sostenerla.
Durante junio la industria operó con un promedio de 92 operaciones de fractura hidráulica por día y consumió más de 600.000 toneladas de arena, un volumen sin precedentes. Sin embargo, esa misma intensidad operativa terminó exponiendo las limitaciones del sistema. Cuanto mayor es la actividad, mayor es el impacto que provoca cualquier demora en el abastecimiento o en la coordinación de los trabajos.
68% de ocupación
El panorama también refleja una utilización incompleta de los recursos disponibles. Aunque el mercado cuenta con 14 equipos de fractura, solo diez estuvieron operativos durante el mes y la ocupación promedio alcanzó el 68%. En otras palabras, mientras algunas empresas trabajaron al límite de su capacidad, otra parte de la infraestructura permaneció ociosa.
La perforación tampoco logra acompañar el ritmo que exige la expansión de la cuenca. Argentina cerró junio con 49 equipos activos y las principales operadoras continúan incorporando nuevos taladros y tecnología. Aun así, el objetivo de perforar 540 pozos horizontales durante 2026 comienza a alejarse debido a los retrasos acumulados en los cronogramas.
El problema ya no es bajo tierra
El problema ya no parece estar bajo tierra. La riqueza geológica de Vaca Muerta está fuera de discusión y la capacidad técnica de la industria también. Lo que empieza a condicionar el crecimiento es la logística, un factor menos visible que un pozo o una torre de perforación, pero decisivo para transformar inversiones millonarias en barriles de petróleo.
Si esta situación persiste, el mayor riesgo para Vaca Muerta no será la falta de recursos ni de inversiones. Será que su propio crecimiento termine superando la capacidad del sistema para acompañarlo. Cuando eso ocurre, los récords dejan de ser sinónimo de eficiencia y pasan a convertirse en una señal de alerta.