Por LA ESTACIÓN Uruguay
Martes 18 de agosto del 2026
El crecimiento de la movilidad eléctrica en Uruguay, ha traído un nuevo problema concentrado en las baterías de ion-litio y en un fenómeno denominado “fuga térmica”, capaz de generar una reacción en cadena y provocar incluso la reignición después de apagado el fuego.
Los incendios de vehículos eléctricos suelen generar imágenes impactantes: fuego intenso en la zona de la batería, grandes cantidades de humo y, en determinadas circunstancias, dificultades para dar definitivamente por extinguido el siniestro.
Pero, ¿por qué puede incendiarse la batería de un auto eléctrico?
La explicación está principalmente en un fenómeno conocido como “fuga térmica” (thermal runaway).
Las baterías de los vehículos eléctricos están compuestas por numerosas celdas de ion-litio que almacenan una importante cantidad de energía. Una falla eléctrica, un cortocircuito, temperaturas excesivas, un defecto interno o un daño mecánico —por ejemplo como consecuencia de un accidente— pueden provocar un aumento descontrolado de la temperatura de una celda.
El problema aparece cuando ese calor afecta las celdas vecinas
Se produce entonces una reacción en cadena: una celda aumenta su temperatura, libera gases inflamables y transmite calor a las siguientes, pudiendo extender progresivamente el fenómeno dentro del paquete de baterías.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) identifica entre las posibles causas de fallas de las baterías los cortocircuitos, sobrecargas, temperaturas extremas, impactos, compresión o perforación, contaminación por agua y determinados defectos de diseño o fabricación.
El fuego puede volver
Existe además una característica particularmente compleja para los bomberos.
Una batería dañada puede volver a incendiarse después de que aparentemente el fuego haya sido controlado.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) ha advertido sobre este riesgo debido a la energía que puede permanecer almacenada dentro de una batería dañada.
Por ese motivo, un vehículo eléctrico involucrado en un incendio requiere procedimientos específicos de enfriamiento, control y posterior almacenamiento.
Otro desafío es la temperatura. Durante una fuga térmica, las celdas pueden alcanzar temperaturas extremadamente elevadas y liberar gases inflamables y potencialmente tóxicos.
¿Se incendian más que los autos a combustión?
Aquí aparece una precisión importante.
LA ESTACIÓN Uruguay, no tiene evidencia suficiente para afirmar que los vehículos eléctricos tengan mayor probabilidad de incendiarse que los vehículos con motores de combustión interna.
La diferencia está fundamentalmente en cómo se desarrolla el incendio cuando está involucrada la batería de alta tensión y cómo debe combatirse.
Los vehículos convencionales transportan combustibles altamente inflamables; los eléctricos concentran una enorme cantidad de energía en sus baterías.
Son riesgos diferentes.
Y mientras Uruguay avanza rápidamente en la incorporación de vehículos eléctricos y amplía su infraestructura de carga, aparece un desafío paralelo que probablemente irá ganando protagonismo: adaptar protocolos, capacitación e infraestructura para enfrentar un tipo de incendio diferente al que durante décadas conocieron los servicios de emergencia.