Por LA ESTACIÓN
Miércoles 26 de agosto del 2026
El estrecho de Ormuz, considerado la arteria más sensible del comercio energético mundial, atraviesa una crisis inédita: el tráfico marítimo se redujo un 90% respecto a los niveles previos al conflicto, según datos difundidos por la agencia británica UKMTO y el rastreador Kpler.
Durante el fin de semana del 21 de agosto, apenas 20 buques lograron cruzar este paso estratégico, cifra que contrasta con los más de 200 movimientos habituales en períodos normales. El domingo se registraron solo 4 tránsitos, frente a los 13 del sábado y 16 del viernes.
Caída por bloqueo
La caída responde a los bloqueos impuestos por Irán y Estados Unidos, que han convertido al estrecho en un escenario de tensión geopolítica permanente. Muchos buques optaron por cancelar sus planes o modificar rutas, mientras otros apagaron sus transpondedores para evitar ser detectados.
Entre los movimientos más relevantes, se destacó la salida de un superpetrolero con 2 millones de barriles de crudo desde Emiratos Árabes Unidos. En paralelo, ocho buques de gran porte transportaron gas licuado de petróleo (GLP), aunque seis de ellos ingresaron vacíos, reflejando la parálisis del comercio.
Mayormente crudo
El informe de UKMTO confirma que entre el 14 y el 21 de agosto se contabilizaron 89 salidas y 103 entradas, números muy por debajo de lo habitual. El tráfico de petroleros sigue dominando, con un 45% del total, de los cuales más de la mitad transportan crudo y derivados.
La situación genera preocupación en los mercados internacionales: Ormuz concentra cerca del 20% del comercio global de petróleo, y cualquier alteración en su flujo impacta directamente en precios y abastecimiento.
Vulnerabilidad del sistema
El colapso del tránsito marítimo no solo refleja la fragilidad de las cadenas energéticas, sino también la vulnerabilidad de un sistema dependiente de rutas expuestas a conflictos regionales.
La crisis en Ormuz se convierte así en un recordatorio de que la seguridad energética mundial está atada a la estabilidad política en Medio Oriente. Y hoy, esa estabilidad parece más lejana que nunca.