Noble contrató una campaña de 11 pozos en Sudamérica y una investigación la vincula con Malvinas
Noble contrató una campaña de 11 pozos en Sudamérica y una investigación la vincula con Malvinas
Por LA ESTACIÓN Uruguay (Fuente BOCA DE POZO)
Martes 15 de setiembre de 2026
Una investigación del medio argentino Boca de Pozo colocó bajo la lupa a Noble Corporation, una de las mayores contratistas mundiales de perforación offshore, por su posible participación en el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas Malvinas.
El caso adquiere relevancia regional porque Noble no es una empresa ajena a la actividad energética argentina. Fue contratada por Total Austral, subsidiaria de TotalEnergies, para perforar los tres pozos horizontales del proyecto Fénix, frente a Tierra del Fuego.
Fénix se encuentra aproximadamente 60 kilómetros mar adentro y es operado por Total Austral, que posee una participación del 37,5%. El desarrollo demandó una inversión superior a los US$ 700 millones y cuenta con capacidad para aportar hasta 10 millones de metros cúbicos diarios de gas, equivalentes a alrededor del 8% de la producción argentina.
NOBLE aportó tecnología de perforación
Para ejecutar la campaña, Noble trasladó desde el mar del Norte la plataforma Noble Regina Allen, que realizó los tres pozos actualmente utilizados para producir el gas. Su intervención no fue, por tanto, accesoria: la empresa aportó la infraestructura y la tecnología de perforación necesarias para concretar el proyecto encabezado por TotalEnergies.
La controversia aparece ahora alrededor de otra unidad de la misma compañía, la plataforma semisumergible Noble Endeavor. En enero de 2026, Noble comunicó oficialmente que había obtenido un contrato con un operador cuya identidad permanece reservada para perforar 11 pozos en Sudamérica, a partir de fines de este año. El acuerdo establece una tarifa de US$ 300.000 diarios, además de los costos de movilización y desmovilización.
La cantidad de pozos, la región y el cronograma coinciden con la primera etapa de Sea Lion, el proyecto de Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en aguas circundantes a las Malvinas. Esa coincidencia alimenta la hipótesis de que la Noble Endeavor sería la plataforma seleccionada para la campaña.
11 pozos para un cliente “confidencial”
Sin embargo, el vínculo todavía no fue confirmado oficialmente por Noble, Navitas ni Rockhopper. La información comprobada llega hasta la existencia de un contrato por 11 pozos en Sudamérica con un cliente confidencial. La identificación de Sea Lion como destino de la plataforma continúa siendo una inferencia basada en la coincidencia de los datos disponibles.
El asunto plantea una dificultad para el gobierno argentino. Mientras la Cancillería endurece su posición contra las compañías que participen en la explotación de hidrocarburos en Malvinas sin autorización argentina, Noble mantiene antecedentes recientes como proveedor de un proyecto estratégico para el abastecimiento de gas del país.
También aparece indirectamente TotalEnergies. No existe evidencia de que la petrolera francesa participe en Sea Lion ni de que tenga relación con el contrato confidencial de la Noble Endeavor. El nexo consiste en que Noble fue elegida por Total Austral para ejecutar la parte crítica de Fénix y mantiene una actividad significativa dentro del offshore argentino.
Para Uruguay
Este episodio merece atención por la creciente actividad exploratoria en el Atlántico Sur y por la dimensión internacional de la cadena de contratistas. TotalEnergies conoce las aguas uruguayas: lideró el consorcio que perforó en 2016 el pozo Raya-1, en el antiguo bloque 14, una operación técnicamente destacada que no encontró hidrocarburos comercialmente explotables.
La petrolera francesa no posee actualmente ninguno de los siete bloques que conforman el nuevo mapa offshore uruguayo. Las áreas vigentes están en manos de compañías como Chevron, Shell, APA Corporation, YPF, Eni, QatarEnergy y Challenger Energy. No obstante, el antecedente de TotalEnergies y la participación de grandes contratistas internacionales muestran hasta qué punto las operaciones de Argentina, Malvinas, Uruguay y otras cuencas del Atlántico Sur comparten empresas, plataformas y servicios especializados.
El caso Noble expone así una característica central del negocio offshore: las fronteras políticas delimitan las concesiones, pero las compañías de perforación y sus plataformas se desplazan entre países y proyectos. Esa red puede transformarse en un problema diplomático cuando una misma contratista presta servicios para desarrollos estratégicos argentinos y, eventualmente, para una explotación que Argentina considera ilegal en aguas de Malvinas.