Por LA ESTACIÓN Uruguay (Fuente: La Nación)
Viernes 21 de agosto del 2026
El gobierno porteño creó un marco para que empresas y desarrolladores prueben vehículos autónomos Nivel 4 y pequeños robots de servicio urbano en calles, veredas y corredores específicos. La medida no implica una implementación masiva, sino una etapa experimental bajo condiciones controladas.
La Ciudad de Buenos Aires dio un paso concreto hacia la movilidad autónoma al autorizar la realización de pruebas en la vía pública de vehículos sin conductor Nivel 4 SAE y de drones terrestres autónomos, pequeños robots sobre ruedas destinados a tareas de reparto, inspección, limpieza, monitoreo o mantenimiento.
Sin presencia de conductor
La medida fue publicada en el Boletín Oficial y establece un procedimiento para que empresas o desarrolladores soliciten autorización antes de realizar cualquier prueba.
En el caso de los vehículos Nivel 4, la automatización permite que la unidad realice por sí sola todas las tareas de conducción dentro de zonas, recorridos o condiciones previamente definidas, sin necesidad de que una persona permanezca permanentemente al volante.
La normativa exige requisitos técnicos, seguros específicos y sistemas de registro de datos a bordo. Además, pone especial énfasis en la seguridad de peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.
Robots para reparto y servicios urbanos
La resolución también incorpora los llamados drones terrestres autónomos o dispositivos automatizados de entrega, una tecnología menos visible que los autos sin conductor pero con fuerte potencial logístico.
Se trata de pequeños vehículos robotizados que pueden circular a baja velocidad para transportar paquetes, realizar inspecciones, tareas de limpieza o mantenimiento y operar en veredas, parques, áreas industriales o corredores logísticos.
Estos dispositivos se apoyan en inteligencia artificial, visión computacional, sensores LiDAR, posicionamiento satelital y conectividad.
Por ahora, la Ciudad no informó qué empresas participarán, cuántos vehículos serán autorizados ni cuándo comenzarán las pruebas. Tampoco existe un presupuesto específico: el objetivo inicial es adaptar el marco normativo y generar condiciones para experimentar con estas tecnologías en situaciones reales.
La apuesta porteña apunta a probar primero y regular después, evaluando en terreno cómo conviven estos sistemas con peatones, ciclistas, automóviles y el resto de los usuarios del espacio público.