Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 19 de agosto del 2026
El petróleo volvió a superar los 90 dólares por barril y la noticia reaviva la discusión sobre el precio de los combustibles en Uruguay. La suba internacional responde a una combinación de factores: recortes de producción de la OPEP+, tensiones geopolíticas en Medio Oriente y una demanda sostenida en Asia, especialmente en China e India. El resultado es un mercado más volátil, con analistas que advierten que el crudo podría mantenerse en torno a ese nivel durante los próximos meses.
Para Uruguay, importador neto de petróleo, el impacto es directo. ANCAP compra el crudo en el mercado internacional y ajusta sus precios internos según el Precio de Paridad de Importación calculado por URSEA. Con el barril más caro, el PPI sube y presiona los valores de nafta y gasoil. El gobierno ha optado por una política de amortiguación, trasladando solo parte de los aumentos internacionales para evitar un salto inflacionario. Sin embargo, con el crudo en 90 dólares, el margen para sostener esa estrategia se reduce.
Posible ajustes de entre 5 y 10%
Los efectos se sienten en varios frentes. En los combustibles, se anticipa un ajuste de entre 5 y 10 por ciento en septiembre si el barril no baja. En la inflación, el transporte y la logística son los sectores más expuestos, con impacto directo en alimentos y servicios. En ANCAP, los mayores costos generan la disyuntiva de trasladar la suba al consumidor o absorber parte del impacto. En el sector agropecuario, el gasoil más caro provoca reclamos por competitividad, especialmente en las zonas de frontera.
El regreso del petróleo a los 90 dólares reabre el debate sobre la vulnerabilidad energética del país y la necesidad de acelerar la transición hacia combustibles alternativos. Uruguay cuenta con una matriz eléctrica casi cien por ciento renovable, lo que reduce la dependencia del crudo en tarifas de energía. Pero el transporte sigue siendo un talón de Aquiles: cada suba internacional se traduce en presión interna. El desenlace dependerá de si el mercado logra estabilizarse o si la escalada continúa, obligando al país a tomar decisiones más drásticas en materia de precios y subsidios.