Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 19 de agosto del 2026
El panorama energético de Uruguay vuelve a mirar hacia el mar. La reciente decisión de Apache Corporation (APA) de ceder el 40% del bloque OFF‑6 a la italiana Eni marca un nuevo capítulo en la exploración offshore del país. La operación no solo implica la entrada de un socio de peso internacional, sino también la financiación mayoritaria del pozo exploratorio previsto para 2027, con un costo estimado de entre 50 y 75 millones de dólares.
El antecedente más recordado es el pozo Raya‑1, perforado en 2016, que no alcanzó la profundidad necesaria para evaluar el verdadero potencial de la cuenca. Ahora, el objetivo es distinto: el nuevo pozo buscará formaciones del Cretácico, similares a las que dieron resultados positivos en la cuenca Orange de Namibia. La analogía geológica entre ambas márgenes del Atlántico es el principal argumento técnico que sostiene la apuesta.
La incorporación de Eni también tiene un efecto dominó en el bloque vecino OFF‑5, donde la compañía acordó con YPF adquirir el 50% y la operación. Aunque ese acuerdo aún espera aprobación oficial en Uruguay, la presencia de Eni en ambos bloques refuerza la expectativa de que un hallazgo positivo en OFF‑6 revalorice los activos de YPF. En cambio, un resultado negativo podría abaratar las posiciones y enfriar el entusiasmo.
Más allá de los resultados, la operación consolida a Uruguay como un destino atractivo para la inversión energética. Con siete bloques adjudicados y la participación de gigantes como Shell, Chevron y QatarEnergy, el país se integra a una dinámica regional que incluye la licitación del área CAN 200 en Argentina. La apuesta es clara: explorar el potencial de una cuenca que, hasta ahora, permanece como promesa.
El desenlace de 2027 será decisivo. Si el pozo confirma la presencia de hidrocarburos, Uruguay podría dar un salto estratégico en su matriz energética y en su posicionamiento internacional. Si no, al menos habrá sumado inversión, conocimiento técnico y experiencia en aguas profundas. En cualquier escenario, el offshore uruguayo ya dejó de ser un capítulo cerrado y volvió a ocupar un lugar en la agenda energética regional.