Por LA ESTACIÓN Uruguay
Jueves 20 de agosto del 2026
El conflicto entre los trabajadores de ANCAP nucleados en FANCAP y la empresa estatal parece entrar en una etapa de calma. Ayer miércoles, en una reunión convocada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), con participación del Ministerio de Economía, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y las partes involucradas, se acordó un cuarto intermedio para continuar las negociaciones. La medida deberá ser ratificada por la asamblea de trabajadores este jueves, pero ya implica la suspensión de los paros y un retorno al diálogo.
El presidente de FANCAP, Salvador Sprovieri, confirmó a la salida de la reunión que “se llegó a un punto de consenso para pulir la propuesta” y que durante este período se buscará avanzar hacia un acuerdo bipartito con la petrolera estatal. Los reclamos del sindicato se centran en la falta de operadores y el mantenimiento de la planta de La Tablada, dos temas sensibles para la operativa y seguridad industrial.
Clima constructivo
El MTSS destacó que el encuentro se desarrolló en un clima constructivo y que el objetivo es preservar la continuidad de la distribución de combustibles, considerada estratégica para el país. Sprovieri aclaró que el paro previsto para hoy jueves será de “dos o tres horas, tal vez menos”, solo para realizar la asamblea, en la que los dirigentes informarás a sus asociados sobre la reunión de ayer, confirmando que “el impacto será cero” en el suministro.
Este cuarto intermedio marca un cambio de tono en un conflicto que venía tensando el sector energético. La decisión de mantener la normalidad en la distribución es una señal de responsabilidad institucional y sindical, en un momento donde la estabilidad del abastecimiento de combustibles es clave para la economía.
MTSS apuesta a que prevalezca el diálogo
Más allá del episodio puntual, el caso refleja cómo ANACAP y FANCAP buscan reequilibrar sus relaciones laborales en un contexto de transformación energética. Mientras el país avanza hacia la diversificación de fuentes —con proyectos solares y eólicos en expansión—, la industria de los combustibles sigue siendo el corazón operativo del sistema. La negociación en curso no solo define condiciones laborales, sino también la capacidad de la empresa para sostener su rol en la transición energética.
En definitiva, el cuarto intermedio acordado en el MTSS no es solo una pausa: es una oportunidad para que el diálogo prevalezca sobre la confrontación y para que el sector energético uruguayo reafirme su compromiso con la estabilidad y el desarrollo.