Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 2 de setiembre de 2026
El expresidente de ANCAP Alejandro Stipanicic cuestionó el funcionamiento del mercado eléctrico uruguayo y advirtió que el país corre el riesgo de perder nuevas inversiones si UTE no adapta sus condiciones a los precios internacionales de la energía.
Durante una entrevista en Radio Oriental 770, Stipanicic se refirió a la negociación entre UTE y HIF Global por el suministro eléctrico necesario para la planta de hidrógeno verde y combustibles sintéticos proyectada en Paysandú. La compañía planteó desde el comienzo de las conversaciones una referencia cercana a los US$ 40 por megavatio hora.
Valor alineado al mercado internacional
Para el exjerarca, esa cifra no debe considerarse una concesión extraordinaria ni un privilegio para la multinacional, sino un valor alineado con el mercado internacional. Su cuestionamiento apunta a la resistencia de UTE a cerrar un acuerdo bajo condiciones capaces de asegurar la competitividad del proyecto.
La discusión resulta determinante para una inversión estimada en US$ 5.385 millones. La electricidad representa alrededor del 70% de los costos operativos de HIF, que pretende producir en Uruguay combustibles sintéticos destinados principalmente a la exportación.
Empresas que se fueron sin invertir
Stipanicic recordó que otras empresas ya desistieron de sus proyectos o abandonaron el país después de no conseguir acuerdos energéticos competitivos con UTE. A su entender, esos antecedentes deberían servir como advertencia frente al riesgo de que HIF termine trasladando su inversión hacia otro mercado de la región.
Uno de los casos más notorios fue el de Tether, que había proyectado inversiones por US$ 500 millones en centros de procesamiento de datos y generación renovable. La empresa anunció posteriormente el cierre de sus operaciones en Uruguay, alegando altos costos eléctricos y la falta de un marco tarifario competitivo, aunque también mantenía una deuda millonaria que determinó el corte del suministro por parte de UTE.
Mercado eléctrico limita llegada de inversiones
El planteo de Stipanicic trasciende, sin embargo, la situación particular de HIF. El exjerarca sostuvo que la estructura del mercado eléctrico uruguayo limita la llegada de grandes consumidores y mantiene a UTE como comprador prácticamente exclusivo de la energía generada por privados.
“¿Qué contadores de luz hay que no sean de UTE? Es un monopolio. ¿Qué cables de transmisión hay que no sean de UTE? Es un monopolio”, afirmó durante la entrevista.
También señaló que los generadores privados producen esencialmente para UTE y que, aunque la legislación admite otros mecanismos, son muy pocos los casos en los que una empresa puede vender electricidad directamente a un gran consumidor.
UTE, el mismo rol de hace 100 años
Stipanicic reconoció que UTE es una empresa sólida y cuenta con profesionales altamente capacitados, pero consideró que continúa desempeñando un papel definido hace cien años. A su juicio, ese modelo se transformó en una limitante para el desarrollo del país y no ofrece incentivos suficientes para reducir costos ni abrir el mercado.
El expresidente de ANCAP también cuestionó la forma en que Uruguay desarrolló su primera transición energética. Si bien reconoció como exitosa la incorporación de fuentes renovables, sostuvo que el país invirtió demasiado y demasiado pronto, comprometiendo costos elevados antes de que las tecnologías eólica y solar se abarataran internacionalmente.
“Construimos todo muy rápido, a costos altísimos que todavía seguimos pagando”, afirmó.
Exigencia de precios altos de energía ahuyenta inversores
La advertencia sobre HIF aparece así como parte de una discusión más amplia. Para Stipanicic, Uruguay no puede pretender atraer inversiones de miles de millones de dólares si exige precios eléctricos alejados de las referencias internacionales.
La decisión que adopte UTE no solamente determinará el futuro de la planta proyectada en Paysandú. También enviará una señal sobre si Uruguay está dispuesto a modificar las reglas de su mercado energético o continuará perdiendo empresas frente a países capaces de ofrecer energía a precios más competitivos.