Por LA ESTACIÓN Uruguay (Fuente: EL TELÉGRAFO de Paysandú, declaraciones de Tulio Rodríguez)
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 7 de octubre de 2026
La última suba del gasoil volvió a poner a los transportistas autoconvocados en movimiento. Con concentraciones anunciadas en distintos puntos del país y una movilización hacia el Palacio Legislativo, el grupo reclama por el precio de los combustibles, la seguridad y la instrumentación de la guía de carga. El conflicto reúne costos de operación, exigencias administrativas y cuestionamientos a la forma en que el gobierno negocia con el sector, según informó el matutino EL TELÉGRAFO de Paysandú.
Tulio Rodríguez, vocero del movimiento, ubicó el aumento del combustible como el detonante de esta nueva etapa de protestas. “La gota que colmó el vaso fue la última suba del combustible a las puertas de una zafra y es la segunda vez que nos hacen lo mismo”, declaró al diario sanducero.
Suba se traslada a servicios de transporte
La referencia a la zafra explica buena parte de la preocupación. Para una empresa de transporte, un incremento del gasoil modifica el costo de cada viaje. Cuando el movimiento de cargas aumenta, también crece la exposición a ese gasto. Si el transportista absorbe la diferencia, pierde margen; si consigue trasladarla al flete, el encarecimiento continúa hacia las actividades que dependen de sus servicios.
Ese es el alcance económico del reclamo. El combustible forma parte del costo de llevar alimentos, materiales e insumos productivos hasta su destino. La incidencia varía según la distancia, la carga y las condiciones de cada operación, pero la presión existe. Por eso, una decisión sobre el precio del gasoil tiene consecuencias que exceden ampliamente al transporte.
Rodríguez sostuvo que “el 80% de las empresas del transporte no reciben subsidio por el combustible y pagamos el precio de surtidor”. El porcentaje corresponde a la estimación del dirigente. Su planteo identifica una demanda concreta: conocer qué diferencias existen entre empresas para acceder a beneficios y cuánto pesa el combustible sobre los operadores pequeños.
“El gobierno no cumplió con nosotros”
La discusión también alcanza a la frontera. El vocero comparó los precios uruguayos con los brasileños y cuestionó el alcance de los descuentos del IMESI. Sin embargo, para evaluar el reclamo de los camioneros hay que distinguir instrumentos: una rebaja aplicable a las naftas no resuelve directamente el costo del gasoil utilizado en el transporte de cargas. Las respuestas deben corresponder al combustible y a la actividad afectados.
El otro eje del conflicto es la guía de carga. Los autoconvocados denuncian que las mesas de trabajo prometidas no se concretaron para su grupo y que las negociaciones continuaron con organizaciones que, aseguran, no los representan. “El gobierno no cumplió con nosotros y las negociaciones continuaron a puertas cerradas con la ITPC”, afirmó Rodríguez a EL TELÉGRAFO.
Sobre la implementación del instrumento, el dirigente describió las dificultades de empresas familiares o unipersonales que carecen de personal administrativo. Mencionó especialmente a quienes transportan piedra o balastro y realizan numerosos viajes diarios, así como a los operadores que retiran contenedores del puerto. Su objeción apunta al tiempo necesario para completar cada trámite y a la posibilidad de cumplirlo durante la jornada.
Demoras
La trazabilidad puede aportar controles útiles. Su eficacia, sin embargo, depende de que el sistema contemple la operativa real. Antes de exigir una herramienta digital, corresponde medir cuánto demora, quién la completa y cómo funciona en actividades con viajes frecuentes. Una obligación que parece sencilla desde una oficina puede convertirse en una carga importante para quien conduce y administra su propia empresa.
El reclamo deja planteada una tensión para el gobierno: promover la competitividad y la reducción del costo de vida exige atender también los costos de distribuir la producción. Los pequeños transportistas piden respuestas sobre combustible, competencia y burocracia. Son asuntos que necesitan datos, reglas claras y una negociación que alcance a los distintos operadores.
La protesta deberá evaluarse por sus argumentos y por la representatividad de quienes la impulsan. Pero el problema económico que señala merece una respuesta concreta. Cuando el gasoil aumenta, alguien absorbe la diferencia. Puede ser el transportista, el productor, el comercio o el consumidor. El costo continúa su recorrido mucho después de que el camión sale de la estación de servicio.