Fuego amigo contra HIF: Ramón Méndez calificó la inversión como un “proyecto de papel”
Fuego amigo contra HIF: Ramón Méndez calificó la inversión como un “proyecto de papel”
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 16 de setiembre de 2026
Cuando desde Paysandú se reclama acelerar la firma con HIF Global y el intendente Nicolás Olivera espera que el acuerdo quede cerrado antes del viaje del presidente Yamandú Orsi a Nueva York, una voz de enorme peso dentro del propio Frente Amplio acaba de arrojar un balde de agua fría sobre la mayor inversión privada anunciada para Uruguay.
Ramón Méndez, director nacional de Energía entre 2008 y 2015 y uno de los principales responsables de la transformación de la matriz eléctrica uruguaya, calificó en nota a LA DIARIA, el emprendimiento de HIF como un “proyecto de papel”, sostuvo que “no es realista” y afirmó que, en las condiciones actualmente planteadas, “no existe el negocio”.
No es un detractor
No se trata de la opinión de un detractor del hidrógeno verde. Méndez considera que esta tecnología será fundamental y que Uruguay puede tener un lugar relevante en su desarrollo. Su cuestionamiento apunta directamente al proyecto de HIF: según manifestó, la compañía no tiene asegurada la materia prima y, fundamentalmente, tampoco cuenta con un comprador para los combustibles sintéticos que pretende producir. “Si no hay un comprador, no hay negocio”, sentenció.
La acusación más pesada, sin embargo, está relacionada con el precio de la electricidad. Méndez sostuvo que HIF pretende obtener energía de UTE a un valor que considera inviable y que permitiría cerrar los números de un proyecto que hoy no sería rentable por sí mismo.
Subsidio de Uruguay de mil millones de dólares
Según el exjerarca, aceptar esas condiciones significaría que los uruguayos terminaran subsidiando la inversión en aproximadamente US$ 1.000 millones.
La advertencia coincide con lo expresado anteriormente por Pablo Ferrari, exvicepresidente de UTE, quien estimó que el planteo de HIF supondría un subsidio de por lo menos US$ 60 millones anuales, además de US$ 300 millones en inversiones y otros US$ 300 millones en mantenimiento para garantizar potencia firme durante 15 años.
Las declaraciones dejan al gobierno ante una pregunta incómoda: ¿Uruguay está negociando la llegada de una inversión histórica o buscando la manera de hacer rentable, con recursos públicos, un emprendimiento que todavía no consiguió quién compre su producción?
“La miserabilidad más grande”
Pero Méndez también disparó contra la oposición. Afirmó que sus dirigentes saben que “los números no cierran” y calificó como una muestra de “la miserabilidad más grande” que se responsabilice al gobierno por la demora del acuerdo o por el riesgo de que la empresa termine instalándose en otro país.
El mensaje atraviesa así a todo el sistema político. Al gobierno, porque le exige no comprometer a UTE ni trasladar a los uruguayos el costo de sostener el proyecto. A la oposición, porque la acusa de reclamar una firma que, según Méndez, conoce que podría implicar un subsidio multimillonario. Y a HIF Global, porque pone en duda el fundamento comercial de una inversión anunciada en unos US$ 6.000 millones.
Mientras en Paysandú se cuentan los días para la firma y se presentan terrenos, plantas, parques eólicos y miles de puestos de trabajo, Méndez devuelve la discusión a una pregunta mucho más elemental: ¿dónde está el comprador?
Sin esa respuesta, sostiene, no existe un negocio. Existe apenas un proyecto sobre el papel.
Y el papel, por ahora, lo podría terminar pagando Uruguay.