El Plan Industrial publicado por el MIEM, deja fuera a los nuevos combustibles, pero apuesta a fortalecer el cemento
El Plan Industrial publicado por el MIEM, deja fuera a los nuevos combustibles, pero apuesta a fortalecer el cemento
Por LA ESTACIÓN Uruguay
Miércoles 9 de setiembre del 2026
El documento elaborado para el MIEM reconoce la importancia estratégica de la refinación de petróleo, aunque no incluye al hidrógeno, los combustibles sintéticos ni los biocombustibles entre los sectores prioritarios. En cambio, propone fortalecer la industria cementera en Lavalleja, Maldonado y Paysandú.
El Plan Industrial Uruguay, presentado como una hoja de ruta para orientar la transformación productiva del país hacia 2050, contiene una particularidad relevante para el sector energético: los nuevos combustibles prácticamente no aparecen dentro de las actividades seleccionadas con mayor potencial de desarrollo.
Transición hacia economía de bajo carbono
El documento, elaborado por el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración mediante un convenio con el Ministerio de Industria, Energía y Minería, analiza extensamente la transición hacia una economía baja en carbono. Sin embargo, no incorpora como prioridades específicas al hidrógeno verde, los combustibles sintéticos, los biocombustibles, la electromovilidad ni la modernización de la refinería de La Teja.
ANCAP, ALUR y UTE tampoco aparecen entre las principales instituciones convocadas a ejecutar la estrategia industrial. El hidrógeno verde es mencionado fundamentalmente al analizar la experiencia de Chile y su intento de desarrollar nuevas capacidades productivas asociadas con las energías renovables.
Una definición contundente sobre la refinación
El plan reconoce que la refinación de petróleo tiene un peso singular dentro de la economía uruguaya. Los combustibles presentan encadenamientos muy elevados hacia adelante porque constituyen un insumo fundamental para prácticamente todas las actividades productivas.
Sin embargo, el documento señala que la refinación genera un bajo efecto de arrastre sobre otras ramas de la industria nacional debido a que sus principales insumos son importados.
También sostiene que los productos derivados de la refinación representan una posible excepción dentro de una economía que prácticamente dejó atrás el antiguo modelo de sustitución de importaciones. Como elemento distintivo, subraya que la actividad se desarrolla bajo una “condición de monopolio legal”.
Refinación fuera del potencial de desarrollo
Pese a reconocer la importancia transversal de los combustibles, la refinación no fue incorporada a la lista de sectores con mayor potencial de desarrollo. Tampoco se plantea una estrategia industrial específica para aumentar el valor agregado generado por ANCAP o conectar la refinería con las nuevas cadenas energéticas que Uruguay pretende desarrollar.
La ausencia resulta llamativa en momentos en que el Gobierno promueve proyectos de hidrógeno y combustibles sintéticos, negocia las condiciones de la planta de HIF en Paysandú y analiza el papel que deberán desempeñar las empresas públicas en la segunda transición energética.
El cemento sí figura entre las prioridades
El tratamiento otorgado a la industria cementera es diferente. El Plan Industrial identifica un complejo minero y de materiales integrado territorialmente por Lavalleja, Maldonado y Paysandú.
Ese complejo comprende la producción de cemento, minerales no metálicos, piedra y materiales para la construcción. El documento lo define como una base industrial tradicional, sustentada en la disponibilidad de recursos minerales y con posibilidades de avanzar hacia nuevos materiales.
Como criterio rector, propone “fortalecer y sofisticar la industria de materiales hacia sectores dinámicos y eficientes”.
La definición adquiere especial importancia en medio de la discusión sobre el futuro del negocio del Portland de ANCAP, una actividad que acumula pérdidas, atraviesa un proceso de reestructura y ha generado propuestas políticas dirigidas a terminar con la producción estatal.
El plan no menciona expresamente a las plantas de ANCAP ni establece qué papel debería asumir el ente. No obstante, al colocar al cemento dentro de los complejos productivos que deben fortalecerse, introduce una señal que difícilmente pueda separarse del debate sobre las instalaciones de Minas y Paysandú.
Fortalecer industria cementera
El documento también aclara que no pretende cerrar la definición de la estrategia industrial. Su propósito es establecer lineamientos y criterios que posteriormente deberán discutirse con empresarios, trabajadores, instituciones académicas y gobiernos departamentales.
Por ahora, no asigna presupuestos, inversiones ni plazos concretos. Tampoco establece metas verificables para los sectores seleccionados. Esa etapa quedará sujeta al trabajo del Consejo de Industria, los núcleos productivos y otros ámbitos de coordinación.
El Plan Industrial ofrece así un diagnóstico amplio y una orientación hacia 2050, pero deja abierta una interrogante central para la política energética: qué lugar ocuparán ANCAP, la refinería y los nuevos combustibles dentro de la transformación productiva que el propio Gobierno pretende impulsar.
Mientras esa respuesta continúa pendiente, el documento sí deja una señal concreta para otra actividad del ente petrolero: lejos de plantear su abandono, considera que la industria cementera debe fortalecerse, modernizarse y avanzar hacia productos de mayor valor agregado.