Por LA ESTACIÓN Uruguay
Viernes 9 de octubre de 2026
Las sanciones argentinas y la salida de contratistas no detuvieron los planes de expansión del proyecto petrolero Sea Lion, en aguas de las Islas Malvinas. Según informó el diario argentino Clarín, la británica Rockhopper Exploration anunció un acuerdo para participar en la compra de un segundo buque de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, destinado a operar a unos 200 kilómetros de la costa.
La operación incorpora al OSX-1, una unidad flotante conocida en la industria como FPSO, que será utilizada para desarrollar el área central del yacimiento. Rockhopper comparte el proyecto con la israelí Navitas Petroleum, titular del 65% de Sea Lion.
Con el 35% de la sociedad
Los US$ 44 millones comprometidos por Rockhopper corresponden a su participación del 35% en la sociedad propietaria del buque. La adquisición total del OSX-1 fue valorada en aproximadamente US$ 125 millones, sin incluir los trabajos de adaptación previstos para su utilización en el proyecto. El esquema de participación había sido detallado por la empresa en su información a inversores.
De acuerdo con la información publicada por Clarín, Rockhopper financiará su aporte con recursos de caja y afrontará unos US$ 1,4 millones anuales por la tenencia de la unidad.
La incorporación del segundo buque busca acelerar una etapa posterior del desarrollo petrolero. El cronograma difundido contempla una producción inicial de unos 55.000 barriles diarios desde 2028 mediante el Aoka Mizu, alquilado a la neerlandesa Bluewater Energy Services. Para el OSX-1 se proyecta una capacidad de unos 125.000 barriles diarios y producción desde 2030.
Buques “plantas petroleras”
Los FPSO (buques que funcionan como plantas petroleras flotantes) cumplen una función central en este tipo de explotación: reciben el petróleo de los pozos submarinos, lo procesan, lo almacenan y permiten su posterior transferencia a buques de transporte. Su disponibilidad forma parte de la infraestructura necesaria para llevar un descubrimiento mar adentro a la producción comercial.
El Aoka Mizu, de bandera de las Islas Marshall, está siendo refaccionado en el astillero de Seatrium, en Singapur, según consignó el diario argentino. Bluewater, propietaria de esa unidad, también aparece entre las empresas alcanzadas por el proceso de sanciones impulsado por Argentina.
La compañía neerlandesa tiene, además, una vinculación con otro proyecto estratégico para el petróleo argentino. Clarín señaló que fabricó en Emiratos Árabes Unidos y suministró las monoboyas que llegaron a Río Negro para las instalaciones del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, conocido como VMOS. Así, un proveedor involucrado en Sea Lion también suministró equipamiento para la infraestructura de exportación de Vaca Muerta.
Escalada de tensión por soberanía de Malvinas
El avance de la compra se produce en medio de una nueva escalada de tensión por la soberanía de las islas, administradas por el Reino Unido y reclamadas por Argentina. El gobierno de Javier Milei impulsó sanciones contra las actividades petroleras que considera realizadas sin autorización argentina.
Esas medidas tienen consecuencias sobre la cadena de proveedores. Según Clarín, dos contratistas se retiraron recientemente del proyecto ante los posibles efectos de las restricciones y el riesgo de comprometer sus operaciones en otros territorios argentinos, incluidos Vaca Muerta y el offshore de Tierra del Fuego.
El diario mencionó a Halliburton como uno de los posibles contratistas salientes, aunque aclaró que esa identificación no tenía confirmación oficial ni privada. Por separado, informó que la empresa de servicios petroleros emitió un comunicado ratificando que no participará en el desarrollo de Sea Lion, una noticia que provocó una caída de las acciones de Rockhopper.
Petroleras británcias no esperan consecuencias por decisiones de Milei
Frente a ese escenario, la conducción de la petrolera británica sostuvo ante sus inversores que no espera que los acontecimientos recientes tengan un efecto material sobre el desarrollo del proyecto ni sobre su cronograma de ejecución. También respaldó la posición de las autoridades británicas y de las islas, que calificaron las acciones argentinas como “ilegítimas”, según recogió Clarín.
La compra del OSX-1 expresa la decisión de los socios de seguir comprometiendo capital en Sea Lion. Al mismo tiempo, la salida de proveedores muestra que las sanciones ya inciden en las condiciones de ejecución.